TEATRO: YERMA, de Federico García Lorca

UNA PUESTA ADECUADA PARA UN CLASICO

No es la primera vez que Yerma, de Federico García Lorca (1898-1936), llega a la cartelera porteña; fueron varias las puestas que recalaron en nuestros escenarios, incluyendo aquella que poco tiempo después de su estreno en España trajera Margarita Xirgu a Buenos Aires.

La obra, perteneciente al período de madurez del poeta español, fue escrita pocos años antes de su fusilamiento en Granada y forma parte de una trilogía con otros dos textos dramáticos, también de escenario rural: Bodas de Sangre (1933) y La casa de Bernarda Alba (1936). En Yerma (1934) el tema central es el ferviente deseo de una mujer recientemente casada de ser madre, anhelo que se ve frustrado año tras año por una imposibilidad que no es propia. El conflicto central, que surge con la dificultad para concretar su deseo –que es también un mandato social-, se complejiza al dar cuenta de las distintas reacciones que la esterilidad, en principio atribuida a ella, despierta en su entorno, y del drama moral al que convocan unas convicciones que no le permiten abandonar a su marido y buscar su felicidad junto a otro hombre o, simplemente, adoptar un niño.

El texto, escrito no siempre en verso pero de una expresión marcadamente poética, conjuga cierta carga mítica con una punzante observación de la naturaleza humana y la vida pueblerina. Gran parte de los parlamentos están a cargo de la mujer, figura central que da su nombre a la obra y está la mayor parte del tiempo sobre el escenario. En este sentido, es un gran acierto de esta puesta a cargo de Daniel Suárez Marzal (Pepino el 88, 2008; La celestina, 2007/8) el haber confiado el protagónico a Malena Solda, quien le da vida con absoluta solvencia. Por otra parte,  el director ha conservado las melodías escritas para la obra por el mismo García Lorca, a las que se agregan otras compuestas por Sebastián Espósito, a cargo también de la música en vivo. Estos cuadros flamencos logran integrarse muy bien con la acción por el modo en el que han sido dosificados a todo lo largo de todo el relato, a la vez que la revitalizan.

Más allá de estos recursos,  la elección estética encuentra su punto de apoyo fundamental en el diseño de luces (Nicolás Trovato) y la estilizada escenografía (Marcelo Valiente), abstracta en sus elementos centrales, que van redefiniendo el espacio –enorme en el caso del Cervantes- de escena en escena, permitiendo cambios austeros pero muy creativos. Quizás el punto más flojo en este sentido sea el uso del proscenio para el primer cuadro del tercer acto, desarrollado en casa Dolores, la conjuradora. Al elevarse parte del escenario deja ver un ámbito atiborrado de elementos, quizás demasiado explícitos, que no se condice con el resto de los cuadros, trabajados de un modo más esquemático. El resultado global de la puesta, sin embargo, es de gran belleza.

Conjugando hábilmente los distintos sistemas sígnicos, Suárez Marzal pone en escena una versión de Yerma que elige el choque de opuestos –de colores, de personajes, de elementos festivos u oscuros, abundantes o nulos- para poner de manifiesto el profundo conflicto que surge del anhelo y su permanente frustración. En el interin aparece sobre el escenario una España ancestral en sus tradiciones y su música, llena de una pasión que a veces se manifiesta como religión y otras, simplemente, como violencia trágica.

YERMA POR FEDERICO GRACÍA LORCA

“Porque estoy harta. Porque estoy harta de tenerlas y no poder usarlas en cosa propia. Que estoy ofendida, ofendida y rebajada hasta lo último, viendo que los trigos apuntan, que las fuentes no cesan de dar agua y que paren las ovejas cientos de corderos, y las perras, y que parece que todo el campo puesto de pie me enseña sus crías tiernas, adormiladas, mientras yo siento dos golpes de martillo aquí en lugar de la boca de mi niño.”

FICHA TÉCNICA

Dirección: Daniel Suárez Marzal

Asistente de dirección: Marcelo Mendez

Escenografía: Marcelo Valiente

Vestuario: Mini Zuccheri

Iluminación: Nicolás Trovato

Música original: Federico García Lorca – Sebastián Espósito

Coreografía y diseño de movimiento: Omar Saravia

Fotografía: Gustavo Gorrini

Producción Teatro Nacional Cervantes: Melina Ons

Elenco: Malena Solda,  Sergio Surraco, Pepe Monje, Tina Serrano, Ana María Castel, Susana Lanteri, María Viau, Natalia Señorales, Cecilia Belmonte, Laura Wich.

Cuadros Musicales: Geromo Amador (cantaor), Maribel Herrera (bailaora) y Sebastián Espósito (guitarrista flamenco)