CINE: Dos palabras acerca de Herencia de Paula Hernández

A propósito del estreno de su último film, Un amor, son ineludibles algunas palabras sobre el primer largometraje de Paula Hernández, Herencia (2001), una película extraordinaria en varios sentidos que explora el mundo de los sentimientos con una simpleza y profundidad que contrastan con la complejidad de recursos estéticos puestos en juego en todo momento por la directora y guionista. El punto de partida es la llegada de un joven extranjero al bar de Olinda, una mujer italiana que lleva décadas en el país, pero la anécdota es sólo una excusa. Cada plano, cada personaje, cada situación es una muestra de la fina sensibilidad de la realizadora, a la vez que de su magnífico uso del lenguaje cinematográfico. Desde la cuidada composición del cuadro a la emoción no exenta de humor con que pinta los vaivenes afectivos de sus personajes, Hernández despliega ante nuestros ojos un mundo entrañable y lleno de color.

Sería injusto para con su realizadora comparar cualquiera de sus producciones posteriores con este primer gran film, no porque sea imposible superarlo sino porque se negaría su derecho a cambiar, a experimentar, a transitar otros caminos estéticos, incluso menos originales. Por eso no voy a hacer ningún tipo de parangón entre ambas películas, aunque –claro está- no pueda evitar la referencia a esta magnífica primera obra.

 

 

FICHA TÉNICA

Directora: Paula Hernández

Guión: Paula Hernández

Fotografía: Víctor González

Montaje: Rosario Suárez

Género: Drama

Duración: 92 minutos

Reparto: Rita Cortese , Adrian Witzke, Martin Adjemian,  Héctor Anglada, Julieta Díaz

TRAILER

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