TEATRO: APÁTRIDA, de Rafael Spregelburd

UNA REFLEXIÓN SOBRE EL ARTE NACIONAL A “DOSCIENTOS AÑOS Y UNOS MESES”

Este último viernes tuvo lugar en el Teatro El extranjero la última función de esta temporada de Apátrida, obra de Rafael Spregelburd presentada por primera vez el año pasado en el marco de Dramaturgias cruzadas,  evento que –con  el auspicio de la embajada Suiza- convocó dramaturgos argentinos y europeos en un trabajo común en el marco de los festejos por el Bicentenario. En esa oportunidad Apátrida conformaba un díptico con el texto de  Raphael Urweider Meinringen, Milagros, omitido en la puesta actual que conserva sin embargo, en gran medida, el planteo estético original caracterizado –entre otras cosas- por el semimontaje.  No es una coincidencia, entonces, que la obra bucee, a través del arte, en los resortes de la identidad nacional. Situado temporalmente en 1891, con motivo de una Exposición Artística, el texto vuelve a poner sobre el tapete las grandes cuestiones debatidas por el pintor argentino Eduardo Schiaffino y el crítico español Auzón en una disputa que, si bien se desarrolló a través de la prensa, tuvo un desenlace violento: la batida a duelo a sablazos de ambos contendientes.apatrida ¿Tiene el artista patria?, ¿es posible  –en aquel momento fundante, pero también ahora, bajo otras circunstancias tales como la globalización-  un  arte nacional? La polémica histórica es recogida por Spregelburd e intervenida dramáticamente a través de la extrapolación de textos propios y ajenos, de una reescritura que busca maximizar las posibilidades escénicas. El resultado es una “ópera hablada”, según expresión del propio dramaturgo, también a cargo de la dirección y de los dos papeles centrales. Sobre el escenario –cuyo espacio está claramente dividido en dos- lo acompaña Zypce, músico y diseñador de instrumentos dedicado a lo que podríamos llamar sonorización de la pieza, para usar una palabra de más amplio espectro que “musicalización”.

La obra tal como está planteada permite múltiples lecturas, entre ellas una autoreferencial que, a su modo, el texto espectacular explota ya que el mismo Spregelburd es un teatrista reconocido internacionalmente en cuya  producción la crítica ha visto en numerosas ocasiones una universalidad que quizás destacaría Auzón. En el mismo sentido, la puesta resalta al comienzo ciertos signos que subrayan el carácter de representación del hecho teatral, carácter que por otra parte parecería no necesitar ser recordado ya que se trata de una obra semi-montada y que, por lo tanto, exhibe su cualidad de construcción desde el inicio. Por lo demás, se trata de una puesta de difícil acceso. Los primeros minutos son algo confusos en cuanto a la información suministrada, si bien son interesantes desde el punto de vista de los procedimientos estéticos utilizados, en especial la repetición y el collage. A medida que se instala la polémica entre los dos artistas[1] –Auzón era también un pintor, aunque considerado mediocre- el clima dramático va creciendo. Fundamentalmente, se trata de una contraposición de ideas, de concepciones acerca del arte, pero que cada vez va involucrando a los contendientes en forma más personal. El final, con los dos intérpretes bailando la música de “Pa, pa, panamericano”, el hit mundial del verano 2010 –realmente Tu vuo’ fa’ ll’americano de Renato Carosone-, es sencillamente desopilante.

FICHA TÉCNICA

Dramaturgia, dirección y actuación: Rafael Spregelburd

Música, diseño de instrumentos y dirección musical: Zypce

Luces y espacio: Santiago Badillo

Vestuario: Julieta Álvarez

Investigación: Viviana Usubiaga

Fotografía: Isol, Gabriel Guz

Asistencia: Gabriel Guz

Asistencia de aproducción: Magdalena Martínez

Voces audioguía: Mónica Raiola, Pablo Osuna, Félix Estaire, Zaida Rico y Ruth Palleja.

Mecanismo de la audioguía basado en la obra La Plusvalía (Zypce, 2007). Se interpreta un fragmento de la composición Control social (Zypce, 2010)


[1]Para Rafael Spregelburd este choque de ideas opuestas es decimonónico, sumamente improblable en nuestra actual coyuntura global propensa a posturas más conciliadoras. Leer entrevista completa en Página 12 del 29/4/11

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/10-21545-2011-04-29.html

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