TEATRO: NADA DEL AMOR ME PRODUCE ENVIDIA, de Santiago Loza

DEL CINE A LA MAQUINA DE COSER*

A partir de un relato simple, pero bien urdido, María Merlino va desgranando sobre el escenario una historia en la que se entremezclan tres grandes pasiones populares: Evita, Libertad Lamarque y el tango. Con pocos elementos y un enorme talento, la actriz canta y cuenta. Cuenta en primera persona anécdotas de la vida de una costurera, allá por los años cuarenta. Una vida anodina, sin grandes acontecimientos; una existencia que sólo de soslayo roza la felicidad, el amor, la fama y el poder. Y canta. Canta el tango con una voz llena de matices y un estilo parecido al de aquellas viejas películas a las que permanentemente alude la obra. Nada del amor me produce envidia tiene mucho que ver con el cine, pero sobre todo refiere a una época y a las mujeres que la vivieron, a sus sueños, sus deseos frustrados, las películas con las que fantasearon.

Fruto de una idea e investigación realizada por la actriz y de su entusiasmo por el canto, la obra halla su mayor sustento en la capacidad interpretativa de su protagonista que siempre encuentra el tono, el gesto, el silencio que le de profundidad a un texto que, por momentos, no desdeña la poesía. Impecable la dirección de Diego Lerman, no por casualidad cineasta, en su primera incursión en teatro.  Los minutos iniciales de la obra, con la sala totalmente a oscuras entregada a la voz de María Merlino, constituyen un momento de extrema belleza. Envidia, Volvé, Besos brujos, En una tarde gris, Loca y Suavemente se suceden en un clima de intimidad, propenso para las confesiones que involucran al espectador en la posible complicidad de la hora de la siesta en un taller de provincia.

Nada del amor me produce envidia es una de esas obras que rescatan las historias pequeñas, o, como diría Santiago Loza -autor del texto-, las de vuelo bajo, pero que se engrandecen en el escenario por una conjugación de factores artísticos que la van sobredimensionando: la iluminación, la escenografía y la música -a cargo de Sandra Baylac- confluyen para realzar un gran texto y una magnífica labor interpretativa.

Después de varias temporadas en cartel –el 12 de febrero comenzará la quinta- y del paso por numerosos festivales internacionales, este melodrama bien argentino ya no necesita demostrar sus cualidades, cuenta con el apoyo del público. Igual que los ídolos que asoman entre hilos, agujas y tangos.

FICHA TECNICA

Dirección: Diego Lerman Autor: Santiago Loza Actuación: María Merlino Producción: María Sureda Director musical: Sandra Baylac Vestuario: Guido Lapadula Escenografía: Silvana Lacarra Iluminación: Fernanda Balcells Colaboración diseño musical: Jape Ntaca Diseño Gráfico: Florencia Bauza Leit motiv y canción final: Sandra Baylac *Este artículo apareció en la página de la Asociación Argentina de Investigación y Crítica Teatral el 22 de julio de 2011 con motivo de la cuarta temporada. Han sido modificados los datos finales adaptándolos al reestreno.

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