CINE: EL ULTIMO ELVIS

ESA OSCURA, OSCURA NOSTALGIA

Lo primero que llama la atención del film de Armando Bo(nieto) son los créditos que hacen constar simplemente el nombre del director y co-guionista, sin mencionar la relación con su homónimo y muy famoso predecesor –recuerdo cuánto me impresionó cuando lo vi por primera vez en la nómina de películas del BAFICI-. La omisión, dado que ambos han desarrollado su carrera en el ámbito cinematográfico, se presta a unas cuántas interpretaciones psicológicas y a algunas confusiones. Lo cierto es que la película del joven Bo –proveniente del campo publicitario- ha despertado muchas expectativas, basadas, fundamentalmente, en su maravilloso trailer (el crítico cultural Slavoj Žižek sostiene que los trailers deberían ser considerados un género en sí mismos puesto que los códigos estéticos que manejan muchas veces difieren de los de las películas que promocionan). Otro factor que colaboró a potenciar la atención fue la presencia de su protagonista, John McInerny, un imitador de Elvis con gran pregnancia escénica.

La película narra la historia de un fanático de Presley a tal punto que se cree él también Elvis y llama a su esposa  Priscilla, bautizó a su hija Lisa Marie y no ve otra cosa en televisión que sus videos ni escucha otra música que la suya. Carlos Gutiérrez –su verdadero nombre- es un “doble” y como tal está afiliado al Sindicato que los nuclea (una ficción), a través del cual consigue cantar en fiestas de mayor o menor envergadura. Para ganarse la vida, sin embargo, trabaja en una fábrica de electrodomésticos. Está separado de su mujer y pocas veces se hace realmente cargo de su hija.

Bo va retratando la historia familiar con una narración más bien clásica de cierto virtuosismo. El film tiene una gran producción, notable, sobre todo, en las escenas en las que Elvis canta –magistralmente, por otro lado-. En esos momentos, el relato adquiere un mayor vuelo, como si intérprete y director se “lanzaran” al unísono. Esta “química” entre director y protagonista se acentúa sobre el final del film con algunos planos muy logrados tanto desde el punto de vista estético como de la narración.

El último Elvis apuesta –ya desde el título- a la nostalgia, a lo que pudo haber sido y no fue (a pesar de que el protagonista en alguna ocasión considere que está a punto de lograr todo cuánto se ha propuesto). El mismo aspecto de este Elvis que vive en los suburbios apunta en este sentido: excedido de peso, calvo y sudoroso, su aspecto habla de una decadencia que ya acecha en la puerta.

Si bien John McInerny es un excelente Elvis, no sucede lo mismo con su Carlos Gutiérrez, y aquí radica uno de los punto débiles del film. Acompañado de una correcta Griselda Siciliani, son las escenas con su hija, la actriz Margarita López , las que logran concitar mayor verismo y emotividad.

FICHA TÉCNICA

El último Elvis (Argentina, 2012)

Dirección: Armando Bo

Guión: Nicolás Giacobone y Armando Bo

Fotografía: Javier Julial

Edición: Patricio Pena

Música: Sebastián Escofet /

Duración: 90 minutos

Elenco: John McInerny, Griselda Sicialini, Margarita López

TRAILER

Anuncios