TEATRO: MATAR CANSA, de Santiago Loza

TALENTO AL CUBO

Todos los lunes, en el Espacio Callejón, se presenta Matar cansa, la obra que, con textos de Santiago Loza y dirección de Martín Flores Cárdenas, protagoniza Diego Gentile; un día inusual para una propuesta poco frecuente tanto por el tema abordado como por la calidad del producto final: una excelente conjunción de texto dramático y puesta en escena.

Sin dudas el puntapié inicial lo da el texto de Loza, un autor que logra conmover con cada trabajo, quizás porque sabe hacer de historias mínimas un relato apasionante y descubrir, tras personajes de apariencia anodina o simpleza brutal, mundos interiores complejos dignos de ser explorados. Así sucede con Nada del amor me produce envidia; Todo verde e, igualmente con Matar cansa, relato en el que encara con sencillez y crudeza pero, también, con innegable poesía el periplo de un asesino serial. Como en otras oportunidades, la obra adquiere su espesura y fuerza dramática, más que de las situaciones desatadas en escena, del entramado de un discurso en el que cada palabra tiene su peso. El personaje –un tímido y melancólico admirador del otro, el verdadero protagonista de esta historia- habla, y al hablar pone al descubierto la violencia, la sin razón del acto feroz. Habla sin dar excusas, casi como una mediada confesión; habla como un modo de explicarnos y explicarse el vacío cotidiano, la necesidad de amor o simplemente el aburrimiento. Sin juzgar, con la nostalgia anticipada de lo que nunca va a ser.

Diego Gentile (TOC, TOC, 2011/12; Teatro para pájaros, 2007/8) le pone el cuerpo y la voz a este hombre que, en realidad, son dos. Solo en el amplio escenario, con un micrófono en la mano y un par de sillas, cuenta, y al contar da vida, achica el espacio, lo resignifica. Trae y deja ir la escena, que se abre paso en la oscuridad del escenario y después se pierde, casi como una corporización del “fulgor” que embarga al criminal con las primeras muertes. La puesta de Flores Cárdenas (Catedral 2008/9; Mujer armada, hombre dormido, 2011/12)  encuentra en cada oportunidad el tono justo y el movimiento adecuado para potenciar el dramatismo del relato. Con pocos elementos construye atmósferas, revela sentimientos, logra transmitir esa simbiosis extraña entre el asesino y su fan. Un papel  sumamente relevante en este logro tiene, sin dudas, el diseño de luces, a cargo de Matías Sendón.

Una obra inquietante, provocadora, que desafía al espectador a desandar el sinuoso camino entre lo cotidiano y el horror.

FICHA TÉCNICA

Texto: Santiago Loza

Idea y dirección: Martín Flores Cárdenas

Intérprete: Diego Gentile
Diseño de vestuario: Cecilia Zuvialde
Diseño de luces: Matías Sendón
Operación técnica: Sebastián Francia
Fotografía: Lorena Romanín, Matías Sendón
Diseño gráfico: Sebastián Mogordoy
Producción: Berta Silberman


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