CINE: PROMETEO

UN VIAJE EXCEPCIONAL

A menudo se dice que el arte tiene la facultad de crear mundos. No podría ser más literal la expresión tratándose de Prometeo, ni mayor la escala. Aquí se trata propiamente del universo entero y, también, de las preguntas que cualquier intento de remontarse a los inicios trae aparejadas. ¿Qué relación guardan las criaturas con su creador/res? ¿Cuál es nuestro origen y cuál nuestro destino? Ridley Scott (Alien: el octavo pasajero, 1979; Blade Runner, 1982), experto en estas lides, convierte lo que podría ser el puntapié inicial de una reflexión más o menos filosófica en un dramático viaje intergaláctico.  Una vez más, como en Alien, pionera en estas cuestiones, la propuesta es una nave especial que surca el espacio y un enemigo externo que “viola” (literalmente) el ámbito interior.

Mucho se ha hablado acerca de las concordancias y disimilitudes de este film con su antecesor del ’79. Presentada como su “precuela”, Prometeo tiene un planteo argumental parecido, pero una potencia visual y una cosmogonía originales. Podría decirse que más que mirar hacia atrás, el film se proyecta hacia delante, tendiendo líneas factibles de ser seguidas en nuevas entregas, planteando preguntas e intrigas que no hallan respuestas en las dos horas que dura la aventura.

Es notable, sin embargo, que más allá de toda el agua que ha pasado bajo el puente en cuanto a efectos especiales se refiere y que se manifiesta de manera sobresaliente en este nuevo film, lo monstruoso en Prometeo guarda similitudes con respecto a aquello que nos dejaba helados décadas atrás. Su consistencia;  su apariencia informe, al principio, y la fisonomía que va adquiriendo después; las connotaciones sexuales; las amenazantes dentaduras, todo estaba de algún modo en Alien: el octavo pasajero. En este sentido, me parece muy oportunas las afirmaciones del semiólogo Omar Calabrese* al respecto: lo monstruoso tiene que ver con el exceso “físico o morfológico”, con la violación de una norma, con el traspaso de un límite. Tiene algo de espectacularidad, pero también de misterio. Su forma no se estabiliza sino que varía constantemente, lo que mantiene la sensación de terror. “El todo queda, sin embargo, indecible, porque el monstruo no se toma nunca por entero, ni por un tiempo suficiente para estabilizar su percepción”, precisa el teórico italiano analizando, precisamente, Alien.

De todas formas, en el film hay mucho más que un monstruo (o muchos monstruos) que acechan. Situado cronológicamente en  el período que va de 2089  a 2093, el relato construye dos mundos antagónicos, incluso a nivel imagen: el de la nave, un mundo controlado y ordenado al comienzo, en el cual predominan los colores claros,  con excepción de la sala de comando;  y el del exterior, que remite a otra tierra, a otra cultura, mucho más oscuro, subterráneo. En el medio, unos exploradores que quieren dar con una respuesta a la más existencial de las preguntas.

Deslumbrante y entretenida, Prometeo es una joyita para los amantes del género que logra mantener las expectativas a lo largo de toda la historia y, encima, “deja tela para cortar”.

FICHA TÉCNICA

Prometeo (Prometheus, Estados Unidos, 2012)

Dirección: Ridley Scott

Guión: Jon Spaihts y Damon Lindelof

Fotografía: Dariusz Wolski

Música: Marc Streitenfeld

Edición: Pietro Scalia

Duración: 124 minutos

Elenco: Noomi Rapace, Michael Fassbender, Charlize Theron, Guy Pearce, Patrick Wilson, Logan Marshall-Green e Idris Elba.

TRAILER

* Calabrese Omar (1987). La era neobarroca. Madrid: Editorial Cátedra.

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