CINE: POMPEYA

UNA MIRADA PERSONAL SOBRE EL MUNDO DE LAS MAFIAS

Segundo largometraje de la directora Tamae Garateguy, después del trabajo colectivo en  Upa!, una película argentina, Pompeya tendrá este jueves su estreno comercial luego de su paso por el 25º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata de donde se llevó el galardón a la Mejor película en la Competencia Oficial Argentina.

El guión, a cargo de la misma realizadora y Diego Andrés Fleischer, propone un interesante cruce entre ficción y realidad al contar dos historias en paralelo que van entretejiéndose. Por un lado, el relato sigue los enfrentamientos entre dos mafias rivales –la rusa y la coreana- en los que se ven involucrados unos jóvenes provenientes de la villa, en  Pompeya, un barrio cercano al riachuelo que no termina de aparecer con idiosincrasia propia en el film (la “mítica” Pompeya de la que hablan los guionistas de ficción). Por otro lado, los guionistas que están escribiendo, precisamente, esa historia para una película próxima a rodarse. Es decir, los primeros –el capo ruso, la femme fatale y los coreanos, al igual que los muchachos liderados por Dylan- cobran vida gracias al guión que los segundos –el director de cine Samuel Goldszer y sus colaboradores, el más experimentado Daniel y su aprendiz- están pergeñando. Esta exploración doble si bien no es novedosa –ya se ha visto tanto en cine como en teatro-, ni tampoco está llevada a sus últimas consecuencias, le otorga a la trama un ritmo interesante al alternar clímax de absoluta violencia física con otros más distendidos –aunque, si vamos al fondo, igualmente sórdidos- relativos a la preparación del guión, en los que hay, además de varios guiños al público cinéfilo, espacio al menos para una sonrisa.

El relato toma nota de los vaivenes creativos de la realización cinematográfica, a la par que se interna en un mundo de drogas, sexo y muerte siguiendo un itinerario sinuoso y desparejo. La cámara de Gómez se mueve constantemente, aún en los momentos más sosegados; va de arriba abajo, busca el encuadre, tiembla, acercándose, en algunos pasajes, al registro documental. La trama de ficción en la ficción está al principio muy fragmentada, las escenas parecen incongruentes porque se desconoce la estructura matriz de la que surgen –los personajes, el argumento, los plots points que irán delineando paulatinamente los guionistas -, pero poco a poco irá tomando más fuerza y terminará avasallando a la “realidad” de la cual supuestamente surgía. La elección estética, así como la temática, reconocen algunas filiaciones, como Quentin Tarantino, Takeshi Kitano y los prácticamente desconocidos en el país Johnny To y Takashi Miike.

Renglón aparte merece la iluminación, muy controlada y de sesgo expresivo, que subraya los clímax al igual que las locaciones elegidas. Aún en las escenas más violentas existe cierto esteticismo que, paradójicamente, antes que producir un distanciamiento acentúa la brutalidad a la que se ven sometidos los cuerpos.

Hay, además, algo paródico en los personajes y las situaciones que no termina de cuajar entre tanta sangre y escenas de crudo realismo, pero que de todas formas sobrevuela el relato potenciándolo.

Una película hecha por una mujer que se atreve a incursionar en un mundo de hombres, con códigos muy particulares, y lo hace a fondo. Arsenal de recursos cinematográficos para un film que se acerca al gore sin dejar de lado la ironía.

FICHA TÉCNICA

Pompeya (Argentina, 2012)

Dirección: Tamae Garateguy

Guión: Tamae Garateguy y Diego Andres Fleischer

Fotografía y cámara: Pigu Gómez

Sonido: Lucas Ulecia

Edición: Catalina Rincón

Duración: 100 minutos

Elenco: José Luciano González, Joel Drut, Miguel Forza de Paul, Cristian Drut, Chang Sung Kim, Vladimir Yuravel, Federico Lanfranchi, Lorena Damonte, Hernán Bustos, Jazmín Rodríguez, Fran Capra.

 TRAILER

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