CINE: ARGO

Estreno 18/10/12

CUANDO HACER CINE ES COSA DE ESPÍAS

Un nuevo e inteligente thriller de Ben Afleck (Desapareció una noche, 2010; Atracción peligrosa, 2007), esta vez basado en hechos reales ocurridos entre fines de 1979 y principios de 1980 en Irán, dato anecdótico que no aporta casi nada a la indiscutible calidad de un film que consigue transformar un episodio de innegables ribetes espectaculares en un inquietante relato que mantiene la tensión  durante sus dos horas de duración -lo que no es, por cierto, no un mérito menor- y lo hace a fuerza de puro cine, mediante una narración clásica que no desdeña el humor ni la mirada introspectiva a la propia industria cinematográfica, pero que descarta todo efectismo.

La película cuenta con un prólogo explicativo, de pocos minutos, que coloca al espectador en situación. Son tiempos convulsionados en Irán: el ayatollah Khomeini es la máxima autoridad del país. Encabeza el gobierno que ha sucedido a la dictadura del sha Reza Pahlevi, ahora refugiado en territorio de EEUU, país del que fue aliado. A pesar de los insistentes reclamos, la administración de Carter se niega a devolverlo a su tierra para ser juzgado (o, más probablemente, ajusticiado). El odio antinorteamericano ha tomado las calles y ya no tiene freno. Un grupo de islamistas que asedia con sus protestas la embajada termina por penetrar en las instalaciones y tomar prisioneros a sus empleados. Sólo seis logran salir a tiempo a la calle por una puerta trasera y refugiarse en la residencia del embajador canadiense.  Es allí donde, verdaderamente, comienza lo medular del relato.

Ben Affleck encarna al agente de la CIA encargado de “extraer” al grupo de su escondite en Teherán y llevarlo de regreso a EEUU sano y salvo. La difícil misión tendrá como pantalla la búsqueda de locaciones para la filmación una –falsa- película de ciencia ficción. Para que la excusa cobre cuerpo y convenza a la cada vez más dura guardia revolucionaria deberán seguirse algunos pasos habituales para la prosecución de un film.  De este modo, el relato se bifurca en dos escenarios simultáneos: Hollywood e Irán, a los que, incluso, se podría hacer corresponder géneros distintos (thriller político y comedia autorreflexiva, respectivamente).

La mirada de Affleck es incisiva e irónica no sólo sobre el mundo del cine. No teme mostrar el desconocimiento de las autoridades norteamericanas en cuanto a la realidad de Irán y sus problemas, ni pasa por alto que fueron los estadounidenses quienes colocaron allí a Pahlevi. Ideológicamente, si bien el film construye unos revolucionarios algo torpes y decididamente sanguinarios, no es acrítico con su propia gente. En este sentido, creo que las imágenes reales con las que se compara la reconstrucción fílmica sobre el final (es necesario quedarse a ver los títulos) pretenden no sólo medir su minuciosidad sino justificar su lectura de los sucesos. Precisamente en este contexto, la bandera norteamericana ondeando en el fondo de uno de los últimos planos de la película –verdadero chiché del cine hollywoodense- resulta un recurso, además de burdo, disonante

Un thriller potente que atrapa desde el primer minuto. Un film que aborda un tema ampliamente frecuentado por el cine de género de un modo absolutamente original, transformando una historia verídica en una excelente ficción; una que, de paso, rinde homenaje a la industria que le dio origen.

TRAILER

FICHA TÉCNICA

Argo (EEUU, 2012)

Dirección: Ben Affleck

Guión:  Chris Terrio

Fotografía: Rodrigo Prieto

Música: Alexandre Desplat

Edición: William Goldenberg

Duración: 120 minutos

Elenco: Ben Affleck, Bryan Cranston, Alan Arkin, John Goodman, Clea DuVall y Victor Garber

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