TEATRO: LLUVIA CONSTANTE

SI NO LLOVIESE TANTO…

Cuando Hugh Jackman y Daniel Craig -en los papeles de Rodrigo de la Serna y Joaquín Furriel, respectivamente- estrenaron en New York  esta obra de Keith Huff la crítica dejó sentado que sin la presencia de esas dos estrellas la obra no hubiera podido llegar a Broadway. Algo parecido pensé yo al ver al público aplaudir de pie en plena calle Corrientes esta pieza intensa y sórdida, basada casi exclusivamente en la palabra. Si no fuera por la presencia de los dos jóvenes actores –cuya fama los precede- muchos de los espectadores no se hubieran aventurado a entrar en contacto con el mundo propuesto por el escritor norteamericano.

El texto dramático -complejo en su devenir pero fundado en un conflicto ya frecuentado por el cine y la televisión- está estructurado en forma de monólogos sucesivos a través de los cuales dos policías cuentan al público sus vaivenes laborales y afectivos, en especial aquellos que desembocarán en los acontecimientos con los que abre el relato que, de este modo, toma la forma de una gran retrospectiva en el que el punto de vista va alternándose.

Dani y Rodo son compañeros en la fuerza pero también mejores amigos desde la infancia. Se criaron juntos en el mismo barrio y se apoyaron mutuamente en los momentos difíciles. Ninguno de los dos pudo llegar a detective, quizás porque no están bien conceptuados en la Institución. Dani es extrovertido y violento; Rodo sumiso y propenso a la culpa y la bebida; fue alcohólico en algún momento, pero está rehabilitado gracias a que su amigo lo llevó a vivir con él a la casa que comparte con su mujer e hijos. Entre ambos existe una relación casi de hermanos pero, también, de un poder que en ocasiones se ejerce sin sutilezas. Un vínculo fuerte que, no obstante, será puesto a prueba en todos los frentes.

La puesta en escena de Javier Daulte dinamiza el espacio y la narración llevando lo que podría discurrir sólo en el plano verbal a la acción. Y esto es así aún cuando son pocos los momentos en que los dos personajes realmente interactúan. Un gran logro en este sentido es convertir con pocos elementos cada rincón del escenario en el lugar donde suceden los episodios que se van contando. La casa de Dani, el callejón de los suburbios, la estación de servicio donde Rodo entra a comprar café se suceden con la vivacidad que les dan un relato pródigo en detalles e interpretaciones cabales -en especial la de Rodrigo de la Serna-.

Lluvia constante es un  melodrama desde el título mismo (una característica genérica es, precisamente, esta correlación entre el clima y los sentimientos), uno que se desarrolla en un ambiente desvastado por la miseria y el crimen. Un universo sumamente violento que en ocasiones parece no dar tregua para la solidaridad o el amor. A pesar de todo, el tono confesional, cómplice, que adoptan los personajes para con el público –al que convierten en testigos de cada uno de los acontecimientos- permite algunos remansos que la platea festeja entre risas. Claro, después de C.S.I. y Criminal minds ciertos comportamientos nos parecen cosa de todos los días.

FICHA TÉCNICA

LLuvia constante (Steady rain)

Autor: Keith  Huff

Versión: Fernando Masllorens y Federico González del Pino

Dirección: Javier Daulte

Elenco: Rodrigo de la Serna y Joaquín Furriel

Escenografía: Alberto Negrín

Vestuario: Mariana Polski

Sonido: Pablo Abal

 

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