TEATRO: CACHAFAZ

CON SABOR A RIO DE LA PLATA

Por El espectador compulsivo

Merecedora de innumerables reconocimientos – cuatro premios Hugo, un ACE, varios Teatro del Mundo-, Cachafaz ha estado, sin duda, entre lo mejor de la temporada teatral que acaba de cerrarse. cachafaz 2Y esto por múltiples razones, explicables todas por el enorme talento de cuantos estuvieron ligados a esta puesta que se estrenó a comienzos de año en el Teatro del Sur y finalizó en el Teatro del Pueblo: el extraordinario texto de Copi; la creatividad de su directora, Tatiana Santana; la música; la coreografía; los increíbles actores que le dieron vida.

Cachafaz tiene, además, el mérito de ser una obra muy nuestra, a pesar de que su autor –nacido en 1939 en Buenos Aires- haya pasado gran parte de su infancia en Montevideo y su vida adulta en París. Escrita en castellano –rara excepción en la producción de Copi, casi toda en francés-, la pieza habla primariamente de nosotros aunque su temática ahonde en cuestiones tan universales como el amor, el poder, la miseria y los límites de la moralidad. Es en nuestra tradición literaria y dramática donde arraiga este texto complejo que se coloca en el cruce entre el sainete, la gauchesca y el tango, parodiando los mitos y lugares comunes de la “argentinidad”.

cachafazCatalogada por su autor, Raúl Damonte Botana (Copi), como una “tragedia bárbara en dos actos y en verso”, Cachafaz cuenta la historia de una pareja inusual: un compadrito y un travesti que conviven en una pieza de conventillo, allá en Uruguay. Ella es prostituta, él un vago que pretende ganarse la vida escribiendo tangos, sin demasiada pericia ni demasiado empeño. Juntos tratan de salir adelante rapiñando de donde se pueda y jurándose amor eterno. Jaqueados siempre por la autoridad por pobres y “descarriados”, criticados por las mujeres del barrio que no aprueban la transgresión sexual, se convertirán, sin embargo, en los líderes de una sangrienta revolución vecinal que acabará fagocitando –literalmente- a la autoridad.

Aquí, como en toda la obra de Copi, la sexualidad homo o trans remite a una nueva manera de concebir el mundo, una que asoma cuando saltan por los aires los presupuestos en los que se basa todo lo conocido, ya se trate del amor o la revolución, las instituciones o la moral.

cachafaz 3Polémica y revulsiva,  pero también bella y profunda; irónica y violenta, esta última obra de Copi -escrita en 1981, pero estrenada recién después de su muerte, en 1993 por Alfredo Arias- pone en escena, teñidas de humor negro, diversas cuestiones políticas, éticas y hasta filosóficas que nos atañen directamente. La puesta de Tatiana Santana subraya ese aire rioplatense que tiene su literatura al apelar al tango, el candombe y la murga para musicalizar los versos, feroces e irónicos, del escritor argentino y coreografiar algunos de sus cuadros –excelente trabajo de Mecha Fernández-. Las magníficas interpretaciones de Emilio Bardi como Cachafaz y Claudio Pazos como La Raulito hacen todo lo demás.

Para aplaudir de pie ante la sobreabundancia de un autor que siempre da para el asombro y la reflexión, y un equipo creativo que sabe sacar partido de cada línea.

 

FICHA TÉCNICA

Autor: Raúl Damonte Botana, alias Copi

Dirección: Tatiana Santana

Coreografía: Mecha Fernández

Música original Rony Keselman

Puesta de voces: Claudio Garófalo

Escenografía e Iluminación: Rocío Matosas

Vestuario y Maquillaje Ana Nieves Ventura

Fotografía: Agustina Luzniak

Elenco: Emilio Bardi, Claudio Pazos, Rosario Albornoz, Catalina Lescano, Natalia Olabe, Pilar Rodríguez Rey, Andrés Granier, Marcelo Lirio.

Músicos en escena: Joel Maiante, Pablo Martínez y Eugenio Sánchez

CACHAFAZ (FRAGMENTO)

ACTO 1

(La acción transcurre en una pieza del conventillo del medio mundo en Montevideo.)

 RAULITO (fregando el piso)

¡Levantate desgraciado ‘e la catrera

que no hay nada pa’ morfar

 y estoy harta de esperar la noche entera

que me vengas a enchufar!

y pa’ colmo no me traés ni un rabanito,

desgraciado.

¡Sos un pardo apolillado

y te me vas enseguida!

CACHAFAZ (ronquidos del Cachafaz)

Ay, por favor, mi querida,

que ayer tomé mucha caña

para el velorio de Ocaña

y me pasé de medida.

Andá a hablar con la vecina

que yo estoy desvencijado

¡me jugué todo a los dados

y me he quedado en la ruina!

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