CINE: 15° FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE DERECHOS HUMANOS

Como un adelanto de lo que será el 15° Festival de Cine de Derechos Humanos del 7 al 14 de agosto, se proyectó ayer en el cine Gaumont –una de las salas destinadas al evento- ¡Gracias a Dios es viernes!, un documental del realizador belga Jan Beddegenoodts sobre el conflicto palestino-israelí.

El film -de impactante lucidez e impecable concepción estética- es un excelente ejemplo de lo que este año se propone el Festival bajo el lema “El arte para la transformación social” con un programa que incluye una variada propuesta de subtemas y medios de expresión (audiovisuales, muestras fotográficas, obras teatrales) pero una misma preocupación por la calidad artística en la temática abordada: la defensa de los derechos humanos, la cultura y el medioambiente.

gracias a dios es viernes¡Gracias a Dios es viernes! registra la vida cotidiana de dos comunidades enfrentadas en la lucha por un mismo territorio, situadas ambas en sendas orillas de un mismo río. Nabi Saleh -el pueblo palestino- y Halamish -el asentamiento israelí-, y sus conflictivas relaciones fueron el foco de interés de un trabajo de registro que llevó dos años. Durante ese período, el equipo convivió y entrevistó a ambos bandos no sólo ganándose la confianza de los lugareños que, de este modo, hablaron sin tapujos (y muchas veces sin darse cuenta de las reales consecuencias de lo que decían), sino también estando presente en oportunidades únicas, fundamentales para el relato, como la muerte de Mustafa Timimi, asesinado de un tiro durante una protesta; las reiteradas incursiones de las tropas israelíes en el pueblo, provistos de equipamiento sumamente moderno, muchas veces en medio de la noche; las razias en las casas.

El film de Beddegenoodts no pretende ser imparcial –lo cual, por otro lado sería imposible, ninguna selección de acontecimientos es “inocente”[1]– y esta sutil toma de posición queda en evidencia al inicio mismo del film cuando el relato integra algunas tomas que registran las primeras exhibiciones que se hicieron del documental, una vez terminado, en ambas comunidades. La proyección grupal en Nabi Saleh finaliza con un aplauso en la sala colmada. En Halamish, en cambio, es un dvd el que permite, a través de una computadora portátil, que las tres personas interesadas vean el trabajo completo. Al concluir la grabación, y pese a que ellas se encargan de minimizar el impacto de lo que acaban de ver, sus rostros demuestran consternación.

Lo más interesante de ¡Gracias a Dios es viernes! –expresión de alegría ante la llegada del sabbath que adquiere un sentido irónico al transformarse ese día en el elegido para las protestas semanales árabes- es el hecho de que está construido sólo en base a testimonios de ambos lados e imágenes directas de los sucesos de los que fue testigo el equipo de filmación, sin la voz autoritaria de un narrador que guíe su lectura. Todo su sentido proviene de un sabio montaje irónico –crítico, sin lugar a dudas- que contrapone las realidades de ambas comunidades y contrasta las observaciones sobre un mismo tema que hacen los entrevistados de uno y otro lado.

Un muy buen film que permite presuponer todo lo que podrá verse en una intensa semana de Festival.

 

TRAILER CON SUBTÍTULOS EN INGLÉS

SOBRE EL MISMO TEMA: También tratan sobre el conflicto palestino-israelí la obra de teatro actualmente en cartelera Tierra del Fuego (para leer crítica CLICKEAR AQUÍy el film estrenado el año pasado Cuando los chanchos vuelen (para leer crítica CLICKEAR AQUÍ )

 


[1] Para el tema de la posibilidad de objetividad en la historia cfr. Chesnaux, ¿Hacemos tabla rasa del pasado?. Sobre el discurso imparcial, cfr Bourdieu, ¿Qué significa hablar?

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