CINE: LA PARTE DE LOS ÁNGELES

Estreno 15/08/13

Por El espectador compulsivo

Un contexto social duro, ese al que nos tiene acostumbrados el director inglés Ken Loach, para una comedia esperanzadora (una rareza en su filmografía) sobre un grupo de perdedores que, inesperadamente y de un modo poco convencional, encuentran la posibilidad de cambiar sus vidas. Una mirada irónica sobre los marginados del capitalismo y sus pilares en un recorrido que va de los barrios bajos escoceses al exclusivo mundo de la cata del whisky. Si bien la aventura incluirá el robo de una costosa botella, cualquier punto de contacto con la argentina Vino para robar es sólo anecdótico.

la parte de los ángeles 2

La parte de los ángeles pasa por distintos géneros a media que la acción se desplaza de Glasgow a Edimburgo, del realismo social a la comedia policial, de lo sórdido del entorno de su protagonista al descubrimiento de una capacidad y un mundo que pueden darle aquellas oportunidades que el sistema le negó. Sus personajes son sólidos, queribles, aunque a veces el relato los cargue de algunos excesos disparatados con el único objeto de potenciar un humor de trazo grueso en ocasiones inefectivo (y, sin dudas, innecesario)

Robbie se halla en una situación desesperada: salió de la cárcel y está por volver a entrar siguiendo un destino que, probablemente, sea incapaz de cambiar. Su antigua rivalidad con el líder de una pandilla lo lleva a continuos enfrentamientos callejeros, una cicatriz en el rostro le impide conseguir trabajo y, aunque está próximo a tener un hijo con la mujer que ama, el padre y los hermanos lo acosan permanentemente para que la deje. Es joven, pero su vida ya está acabada, sólo es cuestión de tiempo y el final parecería previsible. Si el relato funciona es en gran parte por la humanidad que el actor no profesional Paul Brannigan le ha insuflado a este personaje, sin duda el corazón de la película.

El film comienza con las sucesivas sentencias a un grupo de jóvenes descarriados –en realidad, un poco antes, cuando uno de ellos está a punto de ser atropellado por un tren-. Se trata de delitos menores que merecen penas leves, asimilables a una cantidad determinada de horas de trabajo comunitario. Sólo el de Robbie es un delito mayor agravado por la reincidencia; para él el castigo impuesto es un beneficio que le otorga la justicia. Así se conocen los miembros de este grupo que se desempeñará a las órdenes de Henry, un supervisor bonachón preocupado por su suerte, que al llevarlos en un día libre de excursión a una destilería los pondrá en contacto, por primera vez, con ese mundo sofisticado en el que se mueven sólo unos pocos.

Loach arma su relato con cortes muy abruptos, contrastando colores y ambientes. Frente a la espectacularidad del robo de la costosa botella de Vino para robar el escamoteo del whisky en La parte de los ángeles –el título hace referencia a ese dos por ciento que se pierde por evaporación durante el estacionamiento en el barril- aparece primitivo y hasta naïf.

Entre el optimismo y la ironía, el film va rescatando valores tales como la camaradería, la ayuda que puede prestar el sistema voluntariamente o no, ciertos códigos que se respetan a rajatabla, aún entre timadores, la solidaridad y la comprensión para con ese otro que no siempre entendemos, que no siempre obra como debiera.

 

TRAILER

FICHA TÉCNICA

La parte de los ángeles (The Angels’ Share, Reino Unido-Francia-Bélgica-Italia, 2012). 

Dirección: Ken Loach

Guión: Paul Laverty (sobre obra de George Fenton)

Música: George Fenton

Dirección de fotografía: Robbie Ryan

Montaje: Jonathan Morris

Duración 101 minutos

Elenco: Paul Brannigan, John Henshaw, Gary Maitland, Jasmin Riggins, William Ruane, Roger Allam, Siobhan Reilly, Charles MacLean.

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