CINE: LA TERCERA ORILLA

Estreno 13/03/14

Por El espectador compulsivo

HACERSE HOMBRE

Una obra sólida, contundente, hecha, sin embargo, de detalles, miradas furtivas y silencios. Celina Murga encara en este, su tercer largometraje de ficción, un tema que demuestra conocer bien: el particular universo de la adolescencia y la niñez. Sin demasiadas explicaciones, nos introduce -con pericia narrativa y un estilo que, por momentos, recuerda el de Lucrecia Martel- en la intimidad de una familia, poniendo al descubierto, al tiempo que explora el especial vínculo de un padre con su hijo, la idiosincrasia de una pequeña localidad de provincia.

la tercera orilla

La trama se centra en el vínculo de Nicolás con su padre, médico de pueblo y estanciero, figura prominente de la comunidad que, sin embargo, lleva adelante con absoluta naturalidad dos vidas paralelas, cada una con su respectiva familia: la “oficial” y la “otra”, la no reconocida, una relación que mantiene desde hace muchos años y que ha sido coronada con tres hijos, dos adolescentes y uno más pequeño. Murga contrasta lo absolutamente privado –la vida en la casa materna, los estrechos lazos entre los hermanos y hasta algún pensamiento no expresado en palabras pero que la directora logra de algún modo escrutar- con lo microsocial, poniendo de manifiesto las relaciones de poder a varios niveles: el familiar, el institucional y el laboral, a través de personajes y, sobre todo, climas construidos con gran solvencia.

El punto de vista elegido es, en ocasiones, el de quien espía, revelando a la vez que oculta, entreviendo. Aquí es donde el parecido con la directora salteña se hace más notorio: accedemos a lo que sucede a través de puertas, ventanas, visillos; sinuosamente. De esta forma Murga va desarrollando morosamente un relato tenso en el que parece acechar constantemente algo no desvelado, algo que permanece fuera, callado, elidido. Aunque a medida que la narración transcurre las situaciones se vuelven más claras y los personajes más definidos, siempre perdura cierta ambivalencia (quizás el personaje del padre sea el que más tajantemente queda determinado en su rol de “villano”, pese a que aquí también el trazo dista de ser grueso). Es a partir de esta incertidumbre que la directora va instalando el suspense, convocando al espectador a elevar hipótesis acerca de qué hará Nicolás frente a las presiones a las que es sometido (de hecho, el público tiene más indicios de lo que le pasa al muchacho que cualquiera de los personajes que lo rodean)

Detrás del más evidente tema de “hacerse hombre” hay otros más sutiles como son la hipocresía y laxitud moral en pequeñas comunidades, o la tradición patriarcal con su juego de roles instituidos, en especial, la figura del “macho” como aquel que afronta sin dudar cualquier situación, ya se trate de manejar a la peonada o de matar de un tiro a un animal, se trate de “dirigir” una familia (o dos) o irse “de putas”.

Si bien la violencia –aunque solapada- está instalada desde el comienzo, el final sobreviene un poco abruptamente. Quizás las últimas escenas sean el punto más flojo de un film por lo demás muy bien construido.

Un film narrativamente potente que prefiere la descripción a la acción, recomendado para quienes saben ver en los detalles el verdadero significado de  las cosas. Muy buen trabajo de sus protagonistas, el actor y dramaturgo Daniel Veronese [i] y el debutante Alián Devetac.

TRAILER

FICHA TÉCNICA

 La tercera orilla (Argentina-Alemania-Holanda, 2014)

Dirección: Celina Murga

Guión: Celina Murga y Gabriel Medina

Dirección de Fotografía: Diego Poleri

Edición: Eliane Katz

Sonido: Federico Billordo y Andreas Ruft

Duración: 92 minutos

Elenco: Alián Devetac, Daniel Veronese, Gaby Ferrero e Irina Wetzel.


[i] Curiosamente, en los últimos tiempos fue posible ver el retorno a la actuación en cine de dos destacados autores y directores teatrales: Daniel Veronese en este film y Claudio Tolcachir en Errata (para leer crítica CLICKEAR AQUÍ), ambos con excelente desempeño.

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