CINE: ALGUNOS DÍAS SIN MÚSICA

Estreno 27-03-14

Por El Espectador compulsivo

Pocas veces el cine del interior llega a las carteleras porteñas; una lástima porque hay toda una realidad y una manera de mirarla de la que quedamos al margen hasta que los directores adquieren cierto prestigio internacional a fuerza de recorrer los circuitos alternativos. Algunos días sin música es una bienvenida excepción. Primer largometraje del también sociólogo Matías Rojo (1980), aborda la historia de tres chicos de entre 10 y 11 años en su ocioso peregrinar por los suburbios de Mendoza durante un imprevisto receso escolar apenas comenzado el año lectivo. Film sencillo y falto de aspiraciones transgresoras, logra -sin embargo- transmitir sin trazos gruesos el universo de la infancia con sus códigos, alianzas y desencantos, al mismo tiempo que aquel más amplio en el que está inserto, en este caso, el del proletariado suburbano. Tres historias que confluyen a partir del primer día de clases cuando -en el mismo instante en el que entonan el himno- la maestra de música cae al suelo sin vida frente a ellos. ¿Tienen los chicos algo que ver con el dramático acontecimiento? ¿Puede el simple deseo matar?

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Sebastián, Guzmán y Email vienen de distintas familias pero los une un vínculo más poderoso que el de sangre: la amistad. Rojo bucea en las pequeñas – y, a veces intrascendentes- anécdotas que constituyen la vida cotidiana y en los lazos, haciendo foco en qué es crecer y “hacerse grande”, insertarse en el mundo adulto, ese que a veces parece no darles cabida y otras los empuja a tomar responsabilidades más allá de su edad. En este sentido, puede considerarse a Algunos días sin música como una coming of age de planteamiento tradicional.

El entorno –geográfico y social- tiene mucha importancia en el relato: es el que conforma y explica a los personajes, a los infantiles y a los otros, a los adultos que tratan de insertarse con dificultad en el ámbito laboral. Los trabajos son variados; están los que realizan labores temporarias en las viñas, los que hacen tareas domésticas, el que busca un mejor puesto y hasta el que regentea un hotel alojamiento. Los chicos tienen cada uno su idiosincrasia y su encanto, lucen como  chicos “comunes”, con una belleza expresiva natural que la narración se encarga de rescatar con numerosos primeros planos; el relato toma el punto de vista de ellos, con numerosas tomas subjetivas. A veces, el espectador queda al margen de ciertas situaciones, le faltan datos, pero son aleatorios. Lo fundamental está ahí, mostrado sin hacer gala de la pobreza, pero tampoco enmascarándola; sin subrayar la violencia ni las privaciones; sin regodeos pero tampoco al margen. Se nota que Rojo conoce “el paño” y pudo, en este sentido, lograr un equilibrio. La escena en la que vemos al padre de Email ser golpeado brutalmente a través de las cámaras de seguridad es un buen ejemplo de esto; las que muestran a Guzmán fumando a solas en su habitación es otro.

El estilo es depurado con ciertos “toques” esteticistas que permiten el sol mendocino entrando por las ventanas o la especial luminosidad de los exteriores. Gran cantidad de polvo parece “flotar” alrededor de los personajes en algunos momentos haciendo que la imagen aparezca filtrada y la atmósfera adquiera expresividad. Quizás la falencia más notoria de la película sea a nivel actoral.

Una oportunidad de ver “otro” cine, lejos de la espectacularidad –y la repetición- de las grandes producciones de Hollywood, con la sencillez de las historias simples que  hablan de nosotros y saben llegar al corazón. Una mirada al mundo de la infancia, a veces inocente, a  veces pícara y otras simplemente melancólica.

tres y medio

TRAILER

FICHA TÉCNICA

Algunos días sin música (Argentina-Brasil, 2013)

Dirección y guión:Matías Rojo

Fotografía: Máximo Becci

Montaje: Andrés Tambornino

Dirección de arte: Diego De Souza

Música: Juan Pablo Di Césare

Duración: 78 minutos

Elenco: Jerónimo M Escoriaza, Emilio Lacerna, Tomás Exequiel Araya, Ana María Giunta

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