TEATRO: MAU MAU O LA TERCERA PARTE DE LA NOCHE

CONTAR LA HISTORIA

“Generalmente lo que me interesa es cierta zona vulnerada de los personajes, cierta fragilidad o cierta exposición sentimental”, dice Santiago Loza acerca de su obra y es, exactamente, lo que –en general- ellas dejan traslucir. Un universo personal, íntimo, una zona de riesgo que permite ahondar en las profundidades. En este sentido, una recurrencia notoria en casi todas ellas es la utilización del monólogo como forma dramática que posibilita la expresión de ese microcosmos que el dramaturgo sabe definir tan bien. Quizás por esta marcada preferencia por los mundos “a escala reducida”, podría decirse que Mau Mau o la tercera parte de la noche es una excepción en su producción ya que abarca tres décadas en la historia de un local nocturno, tema por muchas razones ajeno a su poética. Sólo con el transcurrir –y en la medida que los sucesos históricos pasan “muy adentro” de los personajes centrales- la pieza parece exhibir su sello. Son, sin duda, esos los mejores momentos.

MAU MAU

Mau Mau no fue solo -ni principalmente para nosotros- un movimiento africano que, a fines de los años ’50, luchó contra el Imperio Británico, sino un famoso reducto nocturno que ocupó páginas y páginas en las revistas de actualidad; un mundillo para la mayoría lejano y glamoroso que sobrevivió a gobiernos democráticos y dictaduras, crisis económicas, euforias y desencantos, entre 1964 y 1994. La consigna que generó este espectáculo y que lo vertebra le surgió por casualidad a su director –Juan Parodi- leyendo una nota que se refería a la boîte desde una premisa: “leer la historia desde un solo lugar” (desde ese lugar). Y eso se propuso a través del texto encargado a Santiago Loza. Dos mujeres, asiduas y anónimas concurrentes, serán las encargadas de realizar la cabalgata sobre tres décadas de nuestra historia, narrando aquello de lo que fueron testigos en primera persona, ya sea el Mundial de Fútbol o la represión.

Más allá de lo anecdótico acerca del local nocturno que puede mover a curiosidad –aspecto en el que el texto se detiene, sobre todo al principio-, Mau Mau o la tercera parte de la noche halla su punto más fuerte en lo más genuinamente “santiago-lozano”: el vínculo entre las protagonistas, sus vivencias personales (allí donde la Historia se hace carne y, a veces, duele), sus deseos y frustraciones. Es en los personajes donde el relato se universaliza y, a la vez, se nos vuelve más propio (“pinta tu aldea y pintarás el mundo”, sostiene Tolstói).

La puesta de Juan Parodi recurre a todos los sistemas sígnicos para explorar otras aristas de la mítica boîte, creando climas, potenciando a los personajes y haciendo especial hincapié en el aspecto más artístico de la movida original. Las dos mujeres no dejan de bailar como si en ello les fuera la vida, como si fuera esa la única manera de permanecer sin ser condenadas al olvido, enfrentadas a la triste realidad de ser solo restos de una época pasada, parte de una ciudad que ya no existe. Hay algo fantasmal flotando en el aire que el texto espectacular sabe capturar muy bien.

Aunque la intención de Mau Mau o la tercera parte de la noche no es documental, los sucesos en los que se basa la obra realmente acontecieron y merecen ser vistos desde la distancia estética propuesta. Un acierto, sin duda, es la elección para narrarlos de estas dos mujeres que parecen tocar la realidad de soslayo, como simples testigos, a veces ingenuos, casi siempre despreocupados y egoístas. Habría que revisar, sin embargo, el tiempo verbal con el que se dirigen una a la otra, ya que, por momentos, hace que los diálogos luzcan artificiales.

FICHA TÉCNICA

Autoría: Santiago Loza

Dirección: Juan Parodi

Elenco: Eugenia Alonso, Gaby Ferrero y Juan Manuel Casavelos

Coreografía: Mayra Bonard

Diseño de iluminación: Matías Sendón

Diseño de vestuario y escenografía: Gabriel A. Fernández

Funciones: Teatro El extranjero, lunes 20,30 horas

Anuncios