TEATRO: CONURBANO I

LA BIBLIA Y EL CALEFÓN

Aunque desde distintas propuestas estéticas y argumentales, es posible hallar en el teatro de Gonzalo Demaría –también historiador, músico y novelista- algunas recurrencias remarcables. En primer lugar, una politicidad manifiesta que halla su expresión en un humor satírico, corrosivo, de raíz diversa (una amplia gama que va de la alusión más refinadamente erudita al chiste escatológico más vulgar). En segundo término, la puesta en foco de la realidad social inmediata, pero casi siempre atravesada  por elementos absurdos o bizarros desde los cuales se deconstruyen estereotipos aún así reconocibles. Por último, en cuanto a la obra que nos ocupa, cierta insistencia temática, fruto de una investigación iniciada varios años atrás: la de los anti-papas, exploración que dio sus frutos en piezas como La Anticrista y las langostas contra los vírgenes encratitas en las que el dramaturgo se sumerge de lleno en la exploración de lo místico sin dejar de lado la aguda observación del devenir más terrenal y próximo, en especial la corrupción.

conurbano

Conurbano I –escrita y dirigida por el mismo Demaría- aborda la relación entre un loco que se cree Papa y un estafador que hace las veces de secretario o camarlengo, un dúo que habita en un pequeño departamento de Palermo en el que esconden tras una puerta un oscuro secreto y, quizás, un pasado igualmente oscuro. Una mujer llegará en misión secreta para poner al descubierto aquello que ambos se empeñan en ocultar, ella misma trasmutada en algo que no es. Demaría juega con los personajes, los exacerba y los tensa entre opuestos, haciéndolos debatirse entre lo sagrado y lo profano; la ficción y la realidad; lo absolutamente vulgar y lo más sublime. Se trata de personajes en perpetuo cambio que ocultan bajo su apariencia una capa tras otra. No son lo que dicen ser, pero tal vez tampoco sean otra cosa. Artistas de varieté, hacedores de milagros, Eminencias, locos o vivillos a la pesca de incautos, en algún punto -de puro esquivarla- rozan una verdad que resulta patética y agria. No se trata de un texto para cualquiera ni un humor que llegue a todos por igual. Allí donde La maestra serial [1]dejaba un resquicio al pesimismo, Conurbano I parece clausurar cualquier hendija.

Excelentes actuaciones de los protagonistas sin las cuales la obra hubiera perdido su espesor semántico y traicionado su propuesta poética.

 

FICHA TÉCNICA

Texto y dirección: Gonzalo Demaría

Elenco: Daniel Campomenosi, Fanny Bianco y Jorge Priano

Asistente de dirección: Maxi Tamborini

Diseño de iluminación: Gonzalo Córdova

Diseño de vestuario: Julio Suárez

Escenografía y diseño: Alberto Díaz Navarro

Fotografía: Daniela Zelaya

FUNCIONES:  Sábados 22 horas en Hasta Trilce – Maza 177 – CABA

A PROPÓSITO DE LA OBRA DICE EL DIRECTOR:

La idea de esta obra se desprendió de un proyecto más “serio” y de larga data en el que trabajo hace cinco años: un ensayo sobre los llamados Antipapas. Dicho muy a la ligera, son los villanos de la película en la historia de la Iglesia. De ahí su carisma. Hubo cerca de 40, todos ellos anteriores al descubrimiento de América. En nuestros tiempos –curiosamente o no– han vuelto y recargados. Solo que hoy son menos sombríos que sus antecesores medievales y mucho más pintorescos. Uno de ellos, español, fue antes de vestir los hábitos una “loca sevillana” muy conocida en los nightclubs andaluces. Otro, un norteamericano, se jacta de haber sido llamado directamente por el Espíritu Santo vía telefónica. Y por supuesto, hay uno argentino con santa sede propia en algún lugar del conurbano bonaerense. El antipapa de mi obra tiene un poco de los tres y no es ninguno. Carga también con rasgos tomados de otros del pasado, como Novaciano, el pontífice poseído y exorcizado, o Constantino, que accedió al poder con ayuda de un socio llamado Pasivo.

La advertencia: A veces la historia se pone por delante de los hechos: así ocurre con este texto, escrito un año antes de la entronización de un Papa argentino. Recuperados de la conmoción que esto significó, preferimos no cambiar nada de lo escrito originalmente. Después de todo, los personajes de la obra están envueltos en un clima de visiones y profecías que sincronizan maravillosamente con lo que advino mientras los actores que los encarnan y su director se encontraban en plenos ensayos.

Gonzalo Demaría

 

[1] Leer la crítica de esta obra en:  https://elespectadorcompulsivo.wordpress.com/2014/03/05/teatro-la-maestra-serial/

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