TEATRO: EL ÁNGEL DE LA CULPA

“Todas las obras hablan de amor y muerte, la diferencia entre sí radica en el modo de transmisión, el género, la anécdota, la excusa, la profundidad.” Dora Milea, directora.

Obra del chileno Marco Antonio de la Parra para dos personajes, El ángel de la culpa es, la mayor parte del tiempo, un monólogo ininterrumpido de uno de sus protagonistas, el detective a cargo de la investigación de un asesinato. El otro -un muchacho que ha sido encontrado en la escena del crimen y que muy probablemente lo haya cometido- apenas habla, pero es una presencia de peso en el escenario y en la trama, su contrafigura. Todo lo que sucede (todo lo que se dice, puesto que se trata de teatro de texto) sucede en esta tensión. Es la ausencia de respuesta la que obliga a la conjetura y favorece la intimidad; es el silencio el que hace crecer el drama. En la medida en que uno calla el otro se ve obligado a hablar, hablar del hombre muerto, suponer una relación, un motivo; hablar de sí, de su propia vida; hablar de lo que ve a diario, del crimen, de la culpa.

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La elección del policial negro como planteo genérico permite que salgan a la luz conflictos universales que tienen que ver con el amor y la muerte -como afirma la directora-, pero asimismo con el entramado social. De la Parra coteja todo el tiempo dos mundos opuestos, estableciendo una confrontación de clases: el ámbito  lujoso en el que se desenvolvía el muerto (profesional, rico, con gustos caros) y el del policía, uno en el que siempre se vive al día, debatiéndose con el delito, continuamente propenso a la tentación de ser corrompido. El lenguaje es claro, directo, con mucho detalle en las descripciones que no están sólo en función de facilitar al público una vívida imagen de aquello sobre lo que se habla, sino que aportan a una construcción sólida de los personajes y los ámbitos en los que se mueven.

Puesto que se trata de teatro de texto la demanda de atención al espectador es alta pero, aún así, no ardua, ya que se trata un discurso lógico, fácil de entender, en el que la trama se desenvuelve progresivamente, sin incongruencias. Por supuesto, este tipo de texto dramático requiere actores de gran solvencia escénica, sin los cuales el universo levantado a fuerza de palabras se desmorona. Es el caso de Osmar Nuñez, alma y pilar de la obra. A su lado, el joven Walter Bruno sabe llevar con solvencia la difícil tarea de estar mucho tiempo en escena sin hablar, actuando en todo momento. En ellos está todo el peso de la puesta, que relega a un segundo plano otros recursos, si bien no los desecha.

El ángel de la culpa es una obra absolutamente vigente, pese a haber sido escrita hace casi veinte años, porque los temas sobre los que versa son inherentes a la naturaleza del hombre y porque, además, intenta calar profundo.

 

FICHA TÉCNICA

AUTOR: Marco Antonio De La Parra

DIRECTORA: Dora Milea

ESCENOGRAFÍA Y VESTUARIO: Alejandro Mateo

DISEÑO DE LUCES: Leandra Rodríguez

MUSICA ORIGINAL: Julieta Milea

ASISTENTE DE DIRECCIÓN Y PRODUCCIÓN: Andrea Giglio

FOTOGRAFÍA: Akira Patiño

DISEÑO GRÁFICO: Diego Medvedocky – Javier GarcÍa

ELENCO: Osmar Nuñez y Walter Bruno

FUNCIONES:  Domingos 18 horas, Teatro del Picadero, Pasaje Santos Discepolo 1857 – CABA

 EL ÁNGEL DE LA CULPA  (FRAGMENTO)

¿Cómo fue para ti? Feroz ¿no es verdad?

Como un trueno que cae del cielo ¿no es verdad?

Como ver el rostro de Dios. Dime si no es cierto.

Es como ser de otro mundo, como estar por encima de todo, como volar.

Le hundiste la cabeza de un golpe.

Cráneo destruido.

Herida abierta, salida de masa encefálica a través del hueso roto.

¿Cuántos golpes le diste?

¿Cuándo sentiste que querías que muriera?

¿Qué fue primero? ¿El dolor, la ira, la envidia?

Yo lo habría matado de pura rabia.

Por las cosas que tiene, por estas malditas sábanas de seda, por ese cuadro de mierda, por las lámparas de diseño.

¿De dónde son?

Milán, Barcelona, Copenhague.

Yo sé mucho de estas cosas.

Imagíname como un ángel negro que viene a este cielo de cosas hermosas y delicadas a limpiar los desechos de sus bajos instintos.

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