CINE: CAE LA NOCHE EN BUDAPEST

Estreno 19/06/14

Por El espectador compulsivo

Si Bucarest 12:08 (2006) resultó innovador, emotivo y transgresor -complejo en su simplicidad-, no sucede lo mismo con este nuevo film de Corneliu Porumboiu cuyo tema retoma un lugar ya recurrente en la filmografía actual: el del cine que reflexiona sobre sí mismo. Más allá de algunas ideas interesantes acerca de lo que es pensar a través de la cámara -los condicionamientos del formato sobre el contenido, las maneras de narrar, aquello que perdurará en el público a través del tiempo (cuestiones que seguramente acapararán la atención de aquellos que se ven atraídos por lo metanarrativo), el relato no ofrece más que una medianía solo por momentos sugerente.

cae la noche en bucarest

Cae la noche en Bucarest es casi un manifiesto sobre lo que es el cine para su realizador, puesto en la boca de su alter ego de ficción, un director atribulado en medio de la filmación de una película que pretende política. Una actriz secundaria lo atraerá lo suficiente como para que, con una excusa, fuerce un alto y un encuentro a solas para ensayar un desnudo que acaba de agregar al guión. Buen pretexto, además, para una morosa disquisición acerca de lo central y lo periférico en la narración –lo interesante está siempre en el centro del cuadro, sostendrá el médico encargado de analizar las imágenes de la endoscopía con la pretende justificar su ausencia; una muestra, sin duda, del humor con el que el director rumano es capaz de encarar el tema-. Sin embargo, el propio film hurgará en los márgenes, allí donde los límites se diluyen –allí donde la productora insiste en que el doctor mire para detectar alguna anomalía-. Alina (la actriz a cargo de un papel menor) pasará por un día a ser protagonista, pero no un día cualquiera, sino uno que es un paréntesis, una especie de limbo entre la realidad y la ficción a filmar. Con larguísimos planos secuencia, cámara fija y charlas a menudo intrascendentes,  en una atmósfera deliberadamente oscura, Porumboiu delibera sobre lo que podría haber sido, sobre la fugacidad y los intersticios. La prueba de que logra crear lazos es cierta nostalgia que invade al espectador cuando cada cual debe tomar su rumbo: la película, el director y la actriz.

Cae la noche en Budapest no es un film narrativamente tradicional, sino un relato disperso que se detiene arbitrariamente en aquello que el director juzga interesante, sea una extensa reflexión sobre Antonioni o cómo construir una escena con naturalidad. La pareja come, ensaya, hace el amor, discute sobre la necesidad o no de un desnudo, la comida étnica, los lugares de pertenencia. No hay nada demasiado novedoso en el modo de contar y aún así algo del orden de lo emotivo, aunque débilmente, se va gestando.

A diferencia de Bucarest 12:08Policía, adjetivo (2009), esta nueva realización de Porumboiu está más cerrada sobre sí misma y, quizás por ese motivo, deje afuera al gran público. Los cinéfilos, por otra parte, encontrarán en el film esos tópicos e intertextualidades que tanto disfrutan, esa mirada para adentro que los hace sentir parte de algo que de algún modo los trasciende: el cine, así, a secas. Buen ejercicio de hacer de la forma el propio contenido, la película falla en cuanto se queda, precisamente, en eso.

tres y medio

TRAILER

 

FICHA TÉCNICA

Cae la noche en Bucarest  (Când se lasa seara peste Bucuresti sau metabolism, Rumania-Francia, 2013)

Guión y dirección: Corneliu Porumboiu

Dirección de Fotografía: Tudor Mircea

Edición: Dana Bunescu

Duración: 89 minutos

Elenco: Bogdan Dumitrache, Diana Avramut y Mihaela Sirbu.

 

 

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