CINE: MI GRAN OPORTUNIDAD

Estreno 3/07/14

Por El espectador compulsivo

Basado en la historia real de Paul Potts – el encargado de una casa de venta de celulares que ganó la primera edición de Britain’s Got Talent en 2007 cantando ópera-, la mayor dificultad que tuvieron que afrontar los realizadores al encarar el film es el amplio conocimiento que tiene el público, en gran parte del mundo, del momento más trascendental de su vida (el video de YouTube que da cuenta de la final del concurso tuvo millones de visitas) y acaso, también, de los sucesos anteriores más sobresalientes: su infancia y adolescencia plagada de abusos, el bulling, las innumerables dificultades que parecieron conspirar contra su éxito. Justin Zackham (guionista) y David Frankel (director)(1) supieron resolver bien ese problema, conduciendo el relato con cierta tensión hasta el encuentro de Potts con su destino, sin quitarle emoción (aunque creo que el espectador que desconozca la mayor cantidad de detalles,como es mi caso,  disfrutará más de la película).

James-Corden-One-Chance

Mi gran oportunidad es la clásica historia de superación, mezclada con romance. Una biopic típicamente emocional, pero genuina, en la que el peso recae casi con exclusividad en la figura central, un tímido cantante de ópera con problemas de obesidad, poca confianza en sí mismo y un enorme corazón. No se trata solo de tener sueños y alcanzarlos, sino más bien de vencer las limitaciones, las propias y las de contexto: las de la familia, las de la comunidad en la que se vive (en este caso, un pequeño pueblo de Gales dedicado, sobre todo, a la producción de acero), las de los prejuicios (sobre quienes están excedidos de peso; sobre quienes practican un arte culto en una comunidad obrera; en definitiva, sobre quienes son distintos al patrón impuesto por la mayoría). En este sentido, la estructura del relato es convencional y no es difícil encontrarle similitudes con otros films, en especial Billy Elliot (Stephen Daldry, 2000) con quien comparte la pasión por un arte minoritario y en contra de los parámetros de la masculinidad, en una comunidad obrera dedicada a una tarea pesada y sin horizontes (aquí, la minería), alejada de los grandes centros urbanos. Pero, salvo esas coincidencias (y algunas otras, menores), los films toman caminos totalmente diversos y, mientras el film de Daldry profundiza en lo social y el conflicto puntual del momento en el que ancla (la huelga del gremio a mediados de los ’80), el de Frankel se centra más exhaustivamente -y quizás, con mayor superficialidad- en la epopeya del personaje central (2), haciendo un excursus por el romance con quien será su mujer y pilar, Julz (uno de los aciertos de la película gracias al carisma de Alexandra Roach).

Si bien el film se apoya en el libro escrito en base al testimonio del propio Potts –ONE CHANCE. A memoir Paul Potts– algunos detalles han sido cambiados (nació en Bristol, en lugar de Port Talbot; tiene hermanos; no demoró seis meses en conocer a quien sería su esposa). Sin embargo, desde la estética se buscó autenticar el relato conservando la iconografía de aquellos momentos trascendentales muy conocidos por el público, por ejemplo, los que corresponden a la final del concurso. Esta preocupación se hace evidente en una entrevista que circula por YouTube en la que está sentado en un parque y que el film reproduce a nivel imagen, aunque adaptando el discurso a las necesidades del relato. Ayuda mucho, en este sentido, el parecido físico de su protagonista, el actor James Corden.

Mi gran oportunidad es un film optimista, con golpes, pero sin aristas; de esos que levantan el ánimo. No será una obra trascendental, pero hace bien.

tres y medio

TRAILER

 

FICHA TÉCNICA

Mi gran oportunidad (One chance, Reino Unido-Estados Unidos, 2013)

Dirección: David Frankel

Guión: Justin Zackham

Dirección de Fotografía: Florian Ballhaus

Música: Theodore Shapiro

Edición: Wendy Greene Bricmont

Duración: 103 minutos

Elenco: James Corden, Alexandra Roach, Julie Walters, Colm Meaney, Mackenzie Crook y Valeria Bilello.

(1) El diablo se viste a la moda, 2006; Marley y yo, 2008.

(2) No obstante, las chimeneas de la fábrica de acero son una constante humeante en el paisaje del pueblo, y el trabajo en ellas, un tópico recurrente.

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