CINE: LA FAMILIA BÉLIER

Estreno 2/01/15

Por El espectador compulsivo

Comedia liviana e intrascendente, pero inspiradora de buenos sentimientos, este film dirigido por Eric Lartigau es especialmente propicio para esta época del año en la que las emociones y los afectos están a flor de piel. Simple en su planteo, con apropiadas cuotas de humor y sentimentalismo, La familia Bélier apunta a la risa franca y la emoción sin golpes bajos, todo un mérito tratándose de personajes que tienen una discapacidad que podría haberse utilizado para acentuar la veta melodramática.

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Los Bélier son una familia tipo: padre, madre y dos hijos -una adolescente  y su hermano menor, también él entrando en la adolescencia-. Juntos manejan una granja en una pequeña localidad de la campiña francesa; crían ganado, venden quesos, llevan una vida alegre y tranquila a pesar de que todos menos la joven son sordo-mudos. La misión de la muchacha, entonces, dentro del núcleo familiar, será servir de intérprete en aquellas tareas que requieran relacionarse con el mundo a través de la palabra: llamar al veterinario, pelear los precios con los proveedores y hasta ayudar al jefe de la familia a presentarse como candidato a alcalde. Lo mejor del film es, precisamente, la manera en que trata la discapacidad, como una limitación pero no como un impedimento. Es cierto que el relato obtiene gran parte de su comicidad de esta dificultad para comunicarse, pero de ningún modo es a costa de ridiculizar a los personajes por su discapacidad, sino más bien de buscarle el costado gracioso a la situación. Se trata de un humor blanco que alterna el chiste verbal (algo curioso, ya que la mayor parte de los protagonistas no hablan sino por señas) y los gags.

El conflicto –uno solo y no demasiado “conflictivo”, más allá de algunos roces de la protagonista con el chico que le gusta- surge cuando, por casualidad, un profesor de canto descubre que la muchacha en cuestión tiene una voz extraordinaria y no solo puede hablar sino también cantar maravillosamente, motivo por el que la tienta para un concurso en París que puede abrirle las puertas de una futura carrera. Aquí aparece el tópico del/ la adolescente que quiere dejar su casa y “volar” por sus propios medios (precisamente, una de las canciones centrales es Yo vuelo de Michel Sardou, cuyas melodías sirven de leitmotiv a la película) y, también, el del/la joven que debe sortear una prueba para alcanzar su destino artístico.

Dentro de una trama que transcurre sin demasiados sobresaltos, los mejores momentos –y, también, algunos de los más emotivos- son los musicales. Louane Emera, talento surgido en el programa televisivo La Voz de aquellas latitudes, le da a su Paula frescura y calidez, y cuando canta es todo emoción[1]. Ella es el corazón del film.

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La familia Bélier es una película “agradable” de ver, cuyas mayores debilidades se relacionan con ciertas incongruencias. Dentro de un planteo primariamente “realista”, para el que todo el elenco se capacitó a fondo en el manejo del lenguaje de señas, algunas situaciones propuestas desentonan por inverosímiles, al igual que el registro de la madre – Karin Viard- que aparece más cerca de la parodia que de una comicidad que linda siempre con el sentimentalismo. De todas formas, es imposible no emocionarse sobre el final.

 tres y medio

TRAILER

FICHA TÉCNICA

La familia Bélier (La famille Bélier, Francia, 2014)

Dirección: Eric Lartigau

Guión: Stanislas Carré de Malberg, sobre una idea original de Victoria Bedos, adaptada por Thomas Bidegain y Eric Lartigau

Dirección de Fotografía: Romain Winding

Música: Evgueni Galperine y Sacha Galperine y las canciones de Michel Sardou

Edición: Jennifer Auge

Duración: 100 minutos

Elenco: Karin Viard, François Damiens, Eric Elmosnino, Louane Emera, Roxane Duran, Ilian Bergala, Luca Galberg.

 

[1] La canción en la banda original del film 

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