TEATRO: OTRA CHANGA

EN POS DE UN “ÉXITO” MODESTO

“Dos perdedores”,  así define el programa de mano a estos dos hombres que, debido a su trabajo, comparten la vereda todos los días: uno es empleado de seguridad privada a cargo de una tarea menor (impedir el paso por una puerta), el otro vende diarios, ahí mismo, en esa cuadra. Este universo pequeño, sin demasiadas complejidades, pondrá de manifiesto, sin embargo, un significativo entramado de deseos y frustraciones, de resortes de poder y aspiraciones que, aunque modestas, se vuelven inalcanzables.

otra changa

Mario y el Canillita están en los bordes del sistema –y no fuera, ya que ambos trabajan, aunque, quizás, informalmente-; son como miles de trabajadores que cumplen su tarea día a día a consciencia y se empeñan por una vida mejor, representada en cada caso por metas distintas (uno de los mayores logros del texto dramático es que deja de lado, desde el comienzo, los simples paralelismos y analogías): para Mario, chaqueño que quiere abrirse camino en la Capital, el objetivo será un puesto con mayor remuneración y perspectivas de progreso; para el vendedor de diarios, una final de fútbol que lo tenga como campeón de una liga amateur. Son propósitos en apariencia no tan difíciles de lograr, sobre todo para el Canillita que se destaca  jugando de 9 en el equipo que comanda el patrón del kiosco para el que trabaja. Sin embargo, uno y otro pronto descubrirán que llegar no depende solo de cuánto esfuerzo pongan, sino que forman parte de una cadena de poder que muchas veces (casi siempre) los pone en manos de otros cuyas decisiones pueden ser arbitrarias (quien entra o sale del campo de juego, quien logra pasar a la segunda instancia de una selección laboral).

Tener la facultad de acceder parece ser el meollo de la cuestión, que se repite de distintas formas a lo largo de la obra, una de cuyas virtudes es evitar el dualismo maniqueo, moldeando a sus protagonistas lejos del heroísmo, tópico bastante común en este tipo de temáticas.

Tanto el texto dramático como el espectacular tienen debilidades y fortalezas. Entre las primeras podemos marcar la iluminación, un tanto desaprovechada como recurso expresivo, y la utilización de la voz grabada de Mario como expresión de su pensamiento, procedimiento creativo que es abandonado en la segunda parte, dando lugar a una notable incongruencia. La obra va ganando, a medida que avanza, espesor y sutileza, impulsada por una trama que intenta dejar de lado obviedades y trazos gruesos (salvo, quizás, en la composición del Canillita, un tanto sobreactuado desde lo corporal por Charly Wesenack, probablemente una marca de la dirección para subrayar el contraste con el otro personaje).

Economía de recursos para una interesante reflexión sobre las posibilidades de progreso de aquellos que quedaron en los márgenes del Sistema, esos que, por momentos, parecen volverse invisibles. Muy buena actuación de Marcelo Arredondo en el rol de Mario.

FICHA TÉCNICA

Dramaturgia y Dirección; Diana Valiela

Colaboración en textos: Marcelo Arredondo y Charly Wesenack

Diseño de luces: Diana Valiela

Registro audiovisual y Fotografía: Anahí Nuñez

Vestuario: Grupo Cara a Cara

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