TEATRO: GUALICHO

UN ESPECTÁCULO DONDE TODO ES POSIBLE

Cruza de magia y de teatro, la obra de Emanuel Zaldúa utiliza todos los recursos de ambos tipos de espectáculos para crear un universo cambiante y misterioso que sorprende al espectador a cada momento, involucrándolo en las peripecias de su protagonista. Lo que podría ser una obra simplona o una sucesión de trucos efectivos, aunque no demasiado complejos, se transforma en Gualicho –gracias al indudable talento del mago, dramaturgo y actor- en una travesía deslumbrante en la que todo puede suceder… y de hecho sucede.

gualicho

En el marco de una función de varieté ya comenzada y a punto de concluir –un acierto de la propuesta espectacular que borra de entrada los límites entre ficción y realidad, entre certezas y especulaciones- aparece un ambiguo personaje que busca seducir al público con su arte y oscuras intenciones. Hay algo desconcertante en el mago de Zaldúa, que oscila entre la fascinación que provoca y cierta oscuridad que la magia parece convocar y él hace patente, convirtiéndola en el principal recurso estético. Espectáculo de los bordes, el hechicero juega con el público al que muestra permanentemente su cara y contratara. Aquí nada es reluciente como el oro, y si brilla, lo hace desde otro lado: desde la capacidad para conmover, para poner en cuestión, para deconstruir la convención, aprovechando todos sus hiatos, y a la vez potenciarla.

Decenas de objetos, de situaciones, de movimientos inesperados, se suman a una iluminación y ambientación que crean de entrada una atmósfera enigmática y tenebrosa, para conformar un universo seductor y atrapante. La presencia continua del pianista y la aparición ocasional de la cantante constituyen el marco ideal para la historia que se va desarrollando en el escenario, con su protagonista convertido ya no solo en ese ser con poderes especiales, capaz de despertar nuestra admiración, sino también –y sobre todo- en esa figura por momentos deforme, que osa atemorizarnos con el desparpajo de los descreídos.

Excelente performance de Emanuel Zaldúa, también uno de los protagonistas de El centésimo mono (1).

FUNCIONES: viernes 23 hs. – La casona iluminada   Corrientes 1979 – CABA

FICHA TÉCNICA

Dramaturgia y dirección: Emanuel Zaldúa

Elenco: Wadalupe García Dupuy, Emanuel Zaldúa

Música: Horacio Pallarés

Vestuario: Dino Balanzino

Diseño: Marzo Denegri

Arte: Dino Balanzino

Producción general: Emanuel Azar

Coreografía: Alfonso Barón

(1) Para leer crítica CLICKEAR AQUÍ

 

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