CINE: 45 AÑOS

ESTRENO 12/05/16

Por El espectador compulsivo

 

Confieso que los films en que la acción pasa, fundamentalmente ,por el discurso verbal de personajes que, de algún modo, están encerrados en una situación o en un lugar, no me llaman para nada la atención. En cine, tal planteo casi siempre implica un empobrecimiento de los recursos más puramente cinematográficos. Y si dichos personajes son una pareja sacando sus trapitos al sol – algo que muchas veces alcanza tal verismo que casi no es necesario ir al cine y  bastaría con detenerse en cualquier altercado al alcance de la mano (o del oído) para obtener el mismo efecto- todavía menos atractivos me resultan. Porque ¿cómo sorprender y a la vez transitar por los pequeños conflictos que comporta el matrimonio? ¿Qué agudeza hay que tener para captar los sentimientos más sutiles, las pequeñas o grandes tormentas que se esconden a la superficie, pero que están allí, definiendo el destino de los personajes?¿Cómo bucear en una historia sin grandes altibajos? Contra cualquier pronóstico de fracaso o escándalo, aquí está 45 años, drama de gestos velados y contundente estructura narrativa que no avanza sino base a detalles y pequeños acontecimientos; una de esas raras y delicadas joyitas que no hay que pasar por alto.

45 años

La fábula es muy simple; el relato la desarrolla en una seguidilla de jornadas que preceden al gran día en que la pareja celebrará la abultada suma de años de casados: cuatro décadas y media juntos y una vida marital sin grandes sobresaltos; sin nada  que los desequilibre a esta altura, pero, quizás, tampoco nada que en verdad los conmueva. ¿Será así el amor en la madurez? Para Kate y Geoffrey la vida en común –no han tenido hijos y solo los acompaña un perro en su amplia casa de la campiña inglesa- es una sucesión de momentos que se han vuelto tranquilizadoramente rutinarios. Se conocen en profundidad, y eso permite cierto relax frente a los problemas cotidianos. O eso creen, hasta que la aparición del cadáver de una antigua novia del hombre, accidentada fatalmente cincuenta años atrás a raíz de una caída durante una excursión en la alta montaña, hace tambalear la relación. ¿Serán los celos, o habrá otras desconfianzas más inesperadas? Charlotte Rampling, en una actuación magistral, recorre todos los matices de la emoción, desde la sorpresa hasta la necesidad de escrutar cada gesto de su marido; desde la fragilidad hasta la fortaleza de querer ir más allá. ¿En base a qué se tomaron cada una de las decisiones que los llevaron hasta aquí, a la aparente calma de una vejez como coronación de una vida amorosa llevada adelante juntos? ¿Acaso pueden mostrar orgullosos lo que en todos esos años han construido (no es eso, un poco, lo que se hace en los aniversarios)?

El director británico Andrew Haigh va desplegando un relato que se mueve con cierta lentitud y decidida elegancia, vedando parte del plano con sombras o paredes para crear, la mayor parte del tiempo, una atmósfera de intimidad y secreto que se corresponde con lo que está pasando. El resultado es una película intensa, pero de trazo fino, sobre las relaciones de pareja a determinada altura de la vida; un film con mucho sentimiento pero sin sentimentalismos, sin esos odiosos lugares comunes que tienen las películas que plantean el amor en la vejez, quizás simplemente porque sus protagonistas no son viejos, sino maduros, con cierta plenitud, a pesar de tener problemas de salud o de estar alejados ya de la vida laboral activa. Y si no lo pareciera, basta comparar a Kate con las viejecitas del barco, todas tan “típicamente” ancianas, todas tan parecidas.

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TRAILER

FICHA TÉCNICA

45 años (45 years, Reino Unido, 2015)

Dirección:  Andrew Haigh

Guión: David Constantine y Andrew Haigh

Dirección de Fotografía: Lol Crawley

Montaje: Jonathan Alberts

Duración: 93 minutos

Elenco: Elenco: Charlotte Rampling, Tom Courtenay, Geraldine James, Dolly Wells y David Sibley.

 

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