CINE: UN HOMBRE PERFECTO

Estreno 27/10/16

Por El espectador compulsivo

Hay muchos puntos de contacto entre este el film –el segundo largometraje del director francés- y Palabras robadas (Brian Klugman y Lee Sternthal, 2012) (1), básicamente, en cuanto hace al tema y también a la materialidad que tiene la palabra en el relato. Ambas tratan de la impostura de un escritor -aparentemente sin talento- que roba un manuscrito de otro (ignoto y desaparecido hace tiempo) para hacerlo pasar por suyo, adquiriendo, de este modo, la tan ansiada fama literaria.  Sin embargo, semejantes coincidencias iniciales bien pronto se muestran ajenas al meollo de la cuestión: a partir de allí, las dos películas se diferencian abruptamente, tanto en sus intenciones estéticas como en cuanto al trasfondo reflexivo que plantean sus historias en primer plano.

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Yann Gozlan elige el thriller “puro y duro”, llevado adelante con aire clásico, para encarar las peripecias de este hombre joven que por un golpe del destino -el descubrimiento del manuscrito de un soldado de la Guerra de Argelia- puede transformar su vida y conseguir lo que siempre soñó (y buscó insistentemente). El film gira entre dos pivotes fundamentales: por un lado, la impostura, la habilidad para moverse en un ambiente que no es el suyo (el literario, pero, también el de las clases sociales altas) y lo que esto plantea; en segundo lugar, la posibilidad de ser descubierto en la medida que una mentira arrastra otras y la cadena puede ser interminable; esta es la parte más “dura” del relato, ya que el director y guionista se centra en los hechos en su materialidad: los objetos, las pequeñas acciones, los gestos en primer plano que los acompañan, principalmente los de su protagonista, el muy expresivo Pierre Niney.  Poco sabemos de Mathieu Vasseur, el personaje central, pero la muy bien construida intriga nos lleva a identificarnos con él, aun cuando pueda cometer actos deshonrosos -o, directamente, criminales- y temer que sea descubierto cuando las situaciones se van volviendo más y más complejas (tal vez porque sabemos, o creemos saber, el final). El relato hace que todos los sucesos se vayan concatenando, a un ritmo cada vez más vertiginoso, barranca abajo, a medida que cada vez es más difícil encontrar una salida, esa que se nos niega desde la primera escena, aquella en la que Mathieu planea estrellar su coche contra una montaña. Es esa primera escena la que le da a cada incidente un matiz “terminal” que tensiona la trama.

Por otro lado, está el tema de fondo. Así como en Palabras robadas era la cuestión ética la que sobrevolaba el relato, en Un hombre perfecto es lo inaccesible y aquelllo que uno está dispuesto a hacer para lograr eso a lo que aspira y le está vedado. Aquí aparece como fundamental el tema del otro: ser otro, otro que escribe bien, otro que tiene éxito, otro que tiene acceso a determinado mundo de privilegios.

El relato tiene algunos momentos un poco forzados (como aquel en el que sobreviene la inspiración) pero, en general, consigue muy buen ritmo y cumple con las expectativas del género. Los cinéfilos reconocerán ciertas influencias o citas, lo cual no le quita mérito.

4

 

TRAILER

 

FICHA TÉCNICA

Un hombre perfecto (Un homme idéal, Francia, 2015)

Dirección: Yann Gozlan

Guión: Yann Gozlan, Guillaume Lemans y Grégoire Vigneron

Dirección de Fotografía: Antoine Roch

Música: Cyrille Aufort

Edición: Grégoire Sivan

Duración: 104 minutos

Elenco: Pierre Niney, Ana Girardot, André Marcon y Valeria Cavalli.

(1) Para leer crítica CLICKEAR AQUÍ

 

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