TEATRO: PRINCESAS ROTAS

CUANDO EL DRAMA ES UNA FIESTA

Tanto la temática de género como la de la explotación laboral –demasiado a menudo conjugadas- han tenido su lugar en un teatro comprometido, que las ha sabido abordar con profundidad y, en ocasiones, con recursos sumamente originales. Sin embargo, el humor pocas veces fue la clave para encarar asuntos que se consideran, con razón, extremadamente serios. Princesas rotas, lo hace, logrando poner en jaque situaciones a menudo estereotipadas mediante múltiples hibridaciones: el melodrama y el musical, la pantalla y la comedia brillante. El texto dramático de Marcela Guerty y Pamela Rementería es, sobre todo, inteligente y encuentra en la concepción de Ezequiel Comeron una puesta a su altura, con infinidad de recursos al servicio de una propuesta que no desdeña el impacto visual ni las canciones pegadizas, simplemente porque considera que no están reñidos con la gravedad del tema. Y si quedara alguna duda, ahí está la contundencia de los carteles finales.

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En la víspera de año nuevo un grupo de costureras debe seguir trabajando ya que la ambiciosa dueña del taller clandestino de disfraces de princesas para el que cosen no quiere parar la producción. Priscilla, “aguerrida mujer de nacionalidad paraguaya”, Klaudia, “sabia travesti”, Estefanía, “evangélica ardiente”, y Belén, “ingenua y miedosa”, son la cuatro mujeres que comparten la noche a bordo del barco “Fémina” donde se oculta el taller factoría. Ese día el barco no zarpa porque el capitán se tomó el feriado. La Dueña se hace cargo de las riendas de la jornada, pero su soberbia y obsesión la llevan a enfrentarse desde el primer momento con sus empleadas. ¿Podrá la noche tener un final feliz?

Princesas rotas da una vuelta de tuerca sobre la situación de abuso, a puro ritmo y traje colorido. A pesar de la aparente “liviandad”, la pieza es un compendio de las arduas circunstancias que afrontan. Con cierto desparpajo, pero en un espectáculo meditado hasta en sus mínimos detalles (basta prestar atención a centralidad de los encuadres con que ha sido concebida la pieza, no precisamente en la pantalla), saca a la luz con contundencia las múltiples formas que puede adquirir la marginalidad: la pobreza, la pertenencia a una minoría (la chica del interior o la extranjera, la travesti) o la misma situación de explotación laboral o sexual, junto con otras cuestiones del ámbito femenino más ordinarias. Las chicas de Princesas rotas son chicas fuertes, de esas que hacen frente, y tal vez por eso alguien pueda pensar que la obra no da cuenta de la situación real, pero no es así: es esa inversión sobre la que juega reiteradamente (gracias a una buena cuota de alcohol) la que constituye no solo su recurso más original, sino el más efectivo a la hora de reflexionar. Sin duda, es un dedo que apunta, solo que lo hace en medio de serpentinas y risas.

La puesta de Ezequiel Comeron es tan irreverente como el texto mismo, e igual de inteligente. El uso reiterado de la pantalla y de la música, así como la construcción creativa del espacio, en distintos planos y con gran movilidad, muestran que tiene una visión clara del desenvolvimiento de la escena y sus efectos. De la misma manera, los fragmentos fílmicos evidencian una mano que no se contenta con contar una historia y está consciente en todo momento de los recursos creativos a los que puede apelar. El resultado es una joyita, de esas que a veces dejamos pasar por estar tan a mano. Y sería una lástima.

FUNCIONES: Viernes 23 hs. –Teatro: El Galpón de Guevara – Guevara 326 – CABA

CURIOSIDADES

Ezequiel Comeron, a cargo desde hace diez años de la producción y dirección artistica de las fiestas plop, dice que concibió Princesas rotas pensando que al público de esos eventos le divertiría, y solo en segunda instancia en el público “teatrero”. Para mí, por el contrario, el itinerario puede llegar a ser exactamente inverso: muero por concer la estética de esas fiestas.

FICHA TÉCNICA

Autoría: Marcela Guerty y Pamela Rementería

Dirección: Ezequiel Comeron

Diseño de escenografía: José Ponce Aragón

Diseño de vestuario: Luciana Gemelli

Diseño de luces: Claudio Del Bianco

Realización audiovisual: Mariano Tozzini

VJ: María Marta Maciel

Música original: Federico Haro y Matías Chávez Méndez

Coreografía: Nuria Sanrromán

Diseño gráfico: Estudio Papier

Fotografía: Lito Vidaurre

Prensa y difusión: Duche&Zárate

Producción General: PLOP Producciones

Elenco: Victoria Carambat, Payuca Del Pueblo; Nadia Di Cello; Mariángeles Hoyos y Paula Staffolani.

Actuación en video: Luis Ziembrowski; Sebastián Suñé; Sebastián Holz; Roberto Moscoloni; Isabel Noya; Martin Zirlinger; Marcos Beierbach; Jazmín Corti; Pablo Dellocchio;  Nico Libellé; Juan Leandro Nimo; Francisco Ortiz; Leo Raff; Berta Rodas; Lito Vidaurre

 

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