CINE: UN CAMINO A CASA

Estreno 16/02/17

Por El espectador compulsivo

Las imágenes que acompañan los títulos de apertura de un film –me enseñó Claudio España- son reveladores de su esencia, algo así como el “corazón” de su trama expuesto en pocos segundos. En Un camino a casaLion (León) en su título original- esas imágenes son tomas aéreas de un paisaje desértico con pocas marcas distintivas; una especie de “mar” de arena con algunos arbustos que solo cobra sentido cuando la cámara se acerca a nivel de los personajes y, entonces, es el camino que va donde juntan rocas, o el que toman para ir hasta el tren a robar carbón, o el que lleva a la casa. Esa visión, lejana y desde arriba, al comienzo mismo del relato, alcanzará su significado más relevante después, cuando se corresponda de alguna forma con la que su protagonista obtiene de Google Earth para llevar adelante su búsqueda de un camino de regreso y, una vez más, planteará la dificultad fundamental: cómo encontrar un  punto (una persona, un lugar concreto) en esa inmensidad. Visto desde esa gran distancia cualquier objeto, cualquier paraje, resulta difícil de identificar, parte de un todo homogéneo, aún en su diversidad.

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Sin embargo, aun cuando la clave del relato sea la distancia que separa del hogar, el encanto del film proviene de los personajes; sobre todo, de Saroo niño. Sin sus ojos, su mirada asombrada, y su ternura, uno no se involucraría tanto en la historia. Claro que un pequeño de solo cinco años, separado de su hogar, en un mundo lejano del que desconoce incluso la lengua, conmueve hasta a las piedras, pero por sí solo no sostiene una película que dura dos horas, cuya historia se remonta hasta que el personaje en cuestión – Saroo– tiene casi treinta años. Sin esa base, construida al comienzo del relato sin golpes bajos ni derrapes al melodrama más obvio, la tensión dramática de la segunda parte no se sostendría. En ella, la utilización de muchos de los recursos propios del melodrama aletarga el devenir dramático, sobre todo en cuanto hace al romance de Saroo adulto con Lucy, vínculo cuyo rol central parece un tanto forzado –también en los afiches de la película-.

Un camino a casa es un film de contrastes: la pobreza vs. el desahogo económico que permite no solo comida y educación, sino también lujos; la India y Australia contrapuestas, pero de soslayo, enfatizando siempre el conflicto personal desde su costado más sensible (o sentimental); abrevando en el drama de raíz social, pero sin explorarlo. Basado en una historia real, una característica muy explotada por el cine más reciente, el film gana cuando recurre a la sencillez, renunciando al artilugio excesivo; pierde cuando apuesta a lo seguro, con actores reconocidos y ajustándose a los parámetros más estrictos del género. Y desde ya, en el final, en el que Garth Davis recarga las tintas y Dev Patel no tiene una de sus mejores actuaciones

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TRAILER

 

FICHA TÉCNICA

Un camino a casa (Lion, Estados Unidos-Australia-Reino Unido, 2016)

Dirección: Garth Davis

Guión: Luke Davies

Dirección de Fotografía: Greig Fraser

Música: Volker Bertelmann y Dustin O’Halloran

Edición: Alexandre de Franceschi

Duración: 118 minutos

Elenco: Dev Patel, Sunny Pawar, Rooney Mara, David Wenham y Nicole Kidman

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