CINE: CAMINO AL OSCAR 2017

LAS NOMINADAS A MEJOR PELÍCULA Y LOS NO TAN CLAROS CRITERIOS DE SELECCIÓN

Por El espectador compulsivo

Se viene la edición número ochenta y nueve de los premios Oscars, los premios más redituables en popularidad y recaudación en el mundo cinematográfico: representan prestigio, pero, sobre todo, representan dinero a través de una mayor circulación de las películas. Nueve son las nominadas en el rubro mayor, el de Mejor Película, conformando un desparejo grupo de obras que incluye dos films íntegramente interpretados por actores de color, entre dramas de diverso calibre, un pseudo musical (la sobrevalorada La la land) y otros films que podrían llamarse “de género”, pero con indudable sello “de autor”. Como todos los años, Hollywood parece corregir los errores de la entrega anterior en la siguiente, subsanando aquello que hubiera podido parecer injusto. Así sucedió con Leonardo Di Caprio, quien recibió la estatuilla por El renacido (2015) y no por su brillante trabajo en El lobo de Wall Street (2014), con Colin Firth quien lo hizo por El discurso del rey (2010) y no por su notable interpretación en Un hombre solo (2009), y así parece también acontecer con la profusión de nominaciones que incluyen actores de color después de las continuas referencias a su total ausencia en la ceremonia anterior. En este sentido, creemos, obra también la elección de films relacionados, en gran parte, con las minorías y sectores marginados de la sociedad.

Aquí las nominadas:

LA LA LAND, de Damien Chazelle, la super favorita, con nada menos que catorce nominaciones contemplando casi todos los rubros. Una película con guiños al cine musical y números musicales, pero que no es estrictamente un musical. No se trata de un film mediocre -tiene recursos interesantes y corre riesgos estéticos-, pero, a nuestro entender, dista de ser la joya “posmoderna” que sostienen algunos críticos que es. Con momentos visualmente muy intensos (la audición de Mía es uno de ellos, pero hay muchos) y un excelente giro final, la película peca de cierta superficialidad que opaca el clima de nostalgia que pretende -y en ocasiones logra- imponer. Excelente banda sonora.

MANCHESTER JUNTO AL MAR, de  Kenneth Lonergan, una de las tres mejores entre las seleccionadas. Un drama intimista, con un relato muy bien construido, que aporta la densidad justa para abordar un conflicto de grandes implicanciones afectivas. Personajes consistentes y queribles e imágenes que suman carga poética, se unen a las magníficas actuaciones de Casey Affleck, nominado al Oscar al mejor actor en rol protagónico,  Lucas Hedges, mejor actor de reparto, y Michelle Williams, mejor actriz de reparto.

MOONLIGT, de Barry Jenkins, uno de los films –junto con Fences– íntegramente interpretado por actores de color y referido a conflictos de gente de color dentro de su propia comunidad, y no con los blancos. Un relato dividido en tres partes, que apuesta a romper los estereotipos al tratar el tema de la homosexualidad, manteniendo la tensión a través de distintos conflictos de orden afectivo (o, los mismos, que van evolucionando a medida que su protagonista se hace adulto). Ocho nominaciones, incluyendo la de mejor actor secundario, Mahershala Ali, y mejor actriz secundaria, Naomie Harris.

LA LLEGADA, del canadiense Denis Villeneuve, también con ocho nominaciones que incluyen casi todos los rubros técnicos. Un film de ciencia ficción con buena tensión dramática, consolidada a través de un sólido trabajo sobre la línea temporal. Una película sombría y a la vez esperanzadora que resuelve muy bien el aspecto visual del encuentro con los seres extraños, manteniendo la incógnita sobre el propósito último de su visita.

FENCES, de y con Denzel Washington, es la única película de la categoría que no se estrenó en nuestro país, ni tiene distribución asegurada. Un drama muy bien construido acerca de la vida cotidiana de una familia de color desde fines de la década del cuarenta hasta los ’60. Un film sin hombres blancos que tiene como único centro la gente de color y, por ende, adopta su punto de vista (característica, que comparte con Moonlight, sumamente inusual, ya que estamos acostumbrados a ver los problemas de la comunidad en relación a sus conflictos con los blancos). Muy buenos trabajos actorales de Washington y Viola Davis. Una de las tres películas, a nuestro entender, destacables.

TALENTOS OCULTOS, de Theodore Melfi. Film basado en la historia real de un grupo de mujeres afroamericanas que hicieron importantes aportes para la NASA durante las primeras misiones espaciales. Un relato con no tantos méritos estrictamente cinematográficos, pero de absoluta corrección política. Un reconocimiento –bastante tardío, pero siempre oportuno- a la contribución de esa minoría al engrandecimiento de su país.

UN CAMINO A CASA, del australiano Garth Davis, un film con dos partes bien diferenciadas – Saroo niño y adulto- que, por momentos, echa mano a los recursos más obvios del melodrama. El quid del relato, y la razón por la que la película se sostiene, es la presencia de Sunny Pawar ( y no de Dev Patel, nominado como mejor actor protagónico)   como el pequeño que se pierde con solo cinco años, lejos de su casa, en una ciudad cuyo idioma desconoce.[1]

HASTA EL ÚLTIMO HOMBRE, de Mel Gibson, tiene su personalísima impronta: mucha sangre, violencia extrema y un catolicismo confeso, con cierta tendencia al fundamentalismo. Sin embargo, se trata de un film de guerra de muy buena factura y genuinos recursos cinematográficos. Andrew Garfield fue nominado al Oscar al mejor actor protagónico por su interpretación en esta película de un soldado con problemas de conciencia en plena Segunda Guerra Mundial. Excelente  construcción  del héroe.

SIN NADA QUE PERDER, de David Mackenzie, para quien escribe, uno de las tres mejores películas del rubro –junto con Manchester junto al río y Fences– . Más western que policial, tiene las principales características del género: el peso del paisaje (con el cielo ocupando gran parte del cuadro), solo que la tierra inhóspita reemplazada por una Texas pueblerina, golpeada por la crisis; un universo de hombres (en el que, sin embargo, priman las relaciones afectivas)  y la necesidad de imponer una ley que no siempre concuerda con la ley escrita. Un mundo en el que parece seguir siendo imperioso abrirse camino a punta de pistola en un film que tiene un costado social más sutil que la mayoría de los anteriores, pero también más pronunciado.

Esta noche se conocerán los ganadores.

[1] Para leer la crítica completa CLICKEAR AQUÍ

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