CINE: LA CHICA SIN NOMBRE

Estreno 02/03/17

Por El espectador compulsivo

Sobria y sutil, esta nueva realización de los hermanos Dardenne (El chico de la bicicleta, 2011 [1]; Dos días, una noche, 2014 [2]) lleva, sin dudas, su sello personal, el mismo que venimos destacando en el comentario de cada uno de sus films estrenados en el país: cierta austeridad  en el relato, la cuestión moral como un eje decisivo (aunque no siempre evidente), el clima intimista, la fortaleza tras la fragilidad como característica sobresaliente de los personajes centrales. Como en las otras dos películas, el meollo de la cuestión pasa por la responsabilidad y la capacidad de ser solidario, aun cuando ésto vaya en desmedro de algún bienestar personal. Aquí los recursos cinematográficos puestos en juego son muchos menos que en otras obras, dando por resultado un film más rutinario que los anteriores, con un solo conflicto de pocas aristas como tema central.

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Una noche, tras haber finalizado la jornada laboral y cerrado el modesto consultorio médico donde trabaja, Jenny Davin, la joven doctora a cargo, escucha el timbre, pero decide no abrir la puerta. Al día siguiente, es  informada de que han encontrado, no lejos de allí, a una chica de origen africano muerta. Las cámaras de seguridad confirman que se trata de la persona que llamó a su puerta, pero la policía carece de otros datos que permitan identificarla. Llevada por un profundo sentimiento de culpa, Jenny decide emprender su propia investigación, a largo de la cual irá experimentando grandes cambios personales.

El film plantea un universo en cierto sentido demasiado cerrado sobre sí mismo –con múltiples confluencias que pueden terminar afectando en algunas situaciones el versosímil-, pero, aun así, bien construido. La trama policial es secundaria con referencia a la cuestión central, que mencionamos más arriba a propósito de otros films: la responsabilidad, en este caso, de Jenny, en la muerte de la muchacha que, seguramente, se habría salvado si ella le hubiera abierto la puerta. Responsabilidad que, una vez planteada, parece extenderse a su asistente y pacientes, aun cuando haya estado a punto de dejar el consultorio para ir en busca de un destino más promisorio, económicamente hablando. Asimismo, el relato pone el acento en el proceso de progresiva personalización de sus personajes, proceso que no se vincula tanto a la desconocida -el posible pasaje de un cuerpo no reclamado, a una joven con nombre-, sino a su contrapartida, Jenny misma -pasar de ser alguien cerrado sobre sí mismo a alguien abierto al otro- y, también, a sus pacientes, que siguen un derrotero parecido al de la joven muerta: de simples cuerpos a personas concretas con problemas igualmente concretos (que no pasan solo por la salud)

Como de costumbre, la opción estética de los hermanos belgas pasa por un realismo casi documental. Una cámara que sigue a los personajes, en este caso, a veces, acercándosele demasiado.

tres y medio

TRAILER

FICHA TÉCNICA

La chica sin nombre (La fille inconnue, Bélgica-Francia, 2016).
Guión y dirección: Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne
Dirección de Fotografía: Alain Marcoen.
Edición: Marie-Hélène Dozo.
Duración: 113 minutos.
Elenco: Adèle Haenel, Olivier Bonnaud, Jérémie Renier, Louka Minnella y Olivier Gourmet.

[1] Para leer crítica CLICKEAR AQUÍ

[2] Para leer crítica CLICKEAR AQUÍ

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