TEATRO: EL DIARIO DE ANNA FRANK

Valioso testimonio de la vida cotidiana de los judíos que lograron ocultarse, al menos momentáneamente, durante el nazismo para no ser deportados a los campos de exterminio, El Diario de Ana Frank es uno de esos libros que han circulado profusamente: desde su publicación: se vendieron más de treinta millones de ejemplares y fue traducido a más de setenta idiomas.

El texto reúne tres cuadernos escritos entre junio de 1942 y agosto de 1944 por Ana, una chica de trece años, escondida con su familia, otra familia amiga y un dentista en el ático (o en la casa de atrás, tal fue el primer nombre del libro) del negocio de su padre. En sus páginas, la joven va registrando su experiencia de vida en un ámbito en el que las paupérrimas condiciones y las dificultades de convivencia van deteriorando poco a poco a cada una de las personas que comparte el minúsculo hábitat del que tienen prohibido salir so pena de ser descubiertos. La escritura se suspende cuando, finalmente, son capturados (“delatados” o “traicionados”).

 

La primera versión teatral data de 1955 y estuvo a cargo de la pareja conformada por Frances Goodrich y Albert Hackett. Sobre ella se hizo una nueva adaptación en 1997, esta vez gracias al trabajo de Wendy Kesselman, versión que, en nuestro caso, tradujeron Fernando Masllorens y Federico González del Pino, ambos veteranos en estas lides. La dirección de Helena Tritek, por su parte, aporta ese trazo de amplitud escénica común a muchas de sus puestas (Filomena Marturano y En el cuarto de al lado, son muestra de ello[1]), amplitud que halla su correspondencia en la escenografía de Sebastián Sabas, quien logra una muy buena ambientación, aunque no poca confusión espacial, particularmente en lo referido a nociones topográficas como el arriba y el abajo (se supone que están en un altillo, pero el ámbito escénico se extiende mucho hacia lo alto donde pueden verse ventanas y desde donde provienen luces y sonidos de la calle). Por lo demás, el apiñamiento se halla muy bien resuelto, a pesar de que Tritek determina varios planos para la acción desde un atrás bastante profundo hasta un primer plano en el proscenio. Tras una primera parte algo anodina, la obra va cobrando fuerza en la segunda mitad. Hay escenas muy bien definidas desde lo visual mediante recursos originales y el final es especialmente impactante en este sentido.

Por lo demás, está el tema del genocidio, que, aunque no llegue a verse en escena directamente, es conocido como destino por todos los espectadores, y su sombra anda rondando sobre todo cuanto sucede en el escondite como una espada de Damocles que se sabe pronta a caer, aun antes del desenlace. Y esto lo aclaro, sobre todo, por el comentario de una amiga tras la función. Mirando la gran cantidad de público adolescente y pre-adolescente que había presenciado la obra –posiblemente seguidores de Ángela Torres-, concluyó con cierto pesar “Esta es una obra muy dura,  no es para chicos de doce/trece años”, olvidándose que está basada en escritos de una niña de esa misma edad; que son sus vivencias las que están en escena. Evidentemente, la recepción tendrá que ver con qué vienen a buscar esos chicos, con su “horizonte de expectativas”, porque aquí Ángela no canta ni hace comedia, sino que se muestra como una excelente actriz dramática. Y no se trata de una historia alegre o al menos esperanzadora, como quizás lo sea, en un contexto igualmente atroz, libros dirigidos al público infantil como Number the Stars (Lois Lowry, 1989). Es la crudeza de un hecho histórico aberrante lo que describe, de soslayo, desde la mirada de una niña que pone los ojos en la progresiva pérdida de lo familiar en las cosas de todos los días. Y es por eso, sobre todo por lo que dice el padre de Anna Frank al final, que la obra puede resultar un excelente ejercicio de memoria. Un saludable ejercicio de memoria y reflexión.

FUNCIONES: JUEVES Y VIERNES 20.00 HORAS; SÁBADOS 20.00 y 22.00 HORAS y DOMINGOS 20.00 HORAS – Teatro 25 de MAYO –  Avenida Triunvirato 4444 -CABA

 

FICHA TÉCNICA

Autoría: Frances Goodrich y Albert Hackett

Adaptación: Wendy Kesselman

Versión: Federico González Del Pino y Fernando Masllorens

Dirección: Helena Tritek

Diseño de iluminación: Ariel Del Mastro

Diseño escenográfico: Sebastián Sabas

Diseño de vestuario: Silvina Falcón

Música Original Diego Schissi

ELENCO: Ángela Torres, Alejandro Viola, Francisco Bereny, Agustina Cabo, Diego Hodara, Valeria Lorca, Marcos Montes, Silvina Quintanilla, Carolina Solari y Marcos Woinski.

 

 

 

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