TEATRO: ORFEO Y EURÍDICE

Una noticia que en su momento provocó conmoción –el “caso Englaro”, la mujer que falleció tras un coma vegetativo que se prolongó por 17 años, a pesar de la lucha denodada de sus padres para que se les permitiera dejarla morir- se transforma, en manos del director y dramaturgo César Brie, en una potente pieza acerca de la eutanasia y los tratamientos agresivos para prolongar artificialmente la vida, una que combina un tema siempre de actualidad con reflexiones más existenciales acerca del amor y la muerte. Difícil de llevar a escena por ser un proceso prolongado sin grandes cambios, la anécdota halla, sin embargo,  la carnadura precisa en un devenir poético de impactantes imágenes y palabras que logran captar el duelo y la duda, el sufrimiento y la necesidad o no de conservar a cualquier precio esa vida que se apaga.

El mito de Orfeo y Eurídice, que da el nombre a la obra, le sirve también de sustrato, ofreciéndole, además, un punto de partida. El que narra sus desventuras al comienzo es Caronte, el barquero encargado de llevar los difuntos a la otra orilla, en  una especie de prólogo que constituye, quizás, el momento menos intenso desde el punto de vista dramático. Le sigue una historia de amor que, en esta versión es entre dos mujeres, hecha de significativas escenas cotidianas y un puñado de fotos que perpetúan un pasado  feliz, congelado en el tiempo. Luego llega el accidente, la  inevitable separación, la voluntad de no seguir a cualquier precio, todos ellos llevados a escena con la austeridad y la hondura a que nos tiene acostumbrados el dramaturgo.

La simpleza de los recursos, muy potentes desde lo visual, permiten reparar en lo esencial de la historia: dos caminos que se cruzan, el de la vida y el amor, y el de la enfermedad y la muerte. Si bien el foco parecería, por el tema, estar en la indignidad de una muerte que no termina de acontecer, Orfeo y Eurídice es sobre todo, una historia de amor y de dolor; del dolor que acompaña al amor en una larga, larguísima despedida.

A pesar de que la obra recoge, aunque de sesgo, el revuelo periodístico que causó el caso, con sus correspondientes detractores y adeptos, no toma en ningún momento partido; no juzga, se limita a observar y reflexionar. Y a pasarlo todo por el tamiz del arte, ese que convierte una noticia en un auténtico acontecimiento teatral.

Sorprendentes trabajos actorales de las dos protagonistas: Liza Taylor y Sofía Diambra.

 

FUNCIONES: viernes 23 hs. Teatro El Extranjero – Valentín Gómez 3378 – CABA

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