TEATRO: MIEMBRO DEL JURADO

EL PERSISTENTE REALISMO

Una apuesta a un realismo duro es la de esta obra que, sin embargo, da una interesante vuelta de tuerca sobre el recurso del encuentro personal. Dos hombres que recién se conocen pasan juntos algunas horas, esperando instrucciones en relación a un supuesto trabajo para uno de ellos, recién salido de la cárcel. ¿Son tan distintos como parece?, ¿tienen acaso algo en común, más allá de la próxima labor en la que uno colaborará con el otro? El texto de Roberto Perinelli sabe mantener estos interrogantes creando suspenso a pesar de la muy buena atmósfera de camaradería que los diálogos y situaciones llegan a establecer. Por lo demás, Miembro del jurado es un thriller, una de esas piezas de las que no conviene adelantar mucho porque se perdería eso que, de manera tan genial, se encargó de mantener en tensión el autor.

La puesta de Corina Fiorillo se ajusta a las demandas del texto, destacándose la labor de Julieta Risso como escenógrafa y vestuarista, dos rubros que cobran especial importancia en el realismo. Por supuesto, la pieza, además de sus profundidades, tiene sus simbolismos y la dirección se encarga de remarcarlos, especialmente sobre el final, donde, por otra parte, algunos recursos estéticos llegan a poner en riesgo el verosímil en función de cierto impacto, sobre todo visual. Pero, sin lugar a dudas, el efecto buscado se produce: el desenlace es impactante, no solo desde la trama sino desde lo puramente escénico (una característica que ya he observado en Fiorillo).

Por lo demás, gran parte del mérito de la obra se debe al magnífico trabajo de todo el elenco, en particular de Roberto Vallejos, quien viene de hacer Dignidad con la misma directora[1], pero también de Ernesto Claudio, a cargo del otro personaje que lo acompaña en escena a lo largo de toda la pieza. El papel de Silvina Bosco es algo menor, pero no por ello desmerece su trabajo.

Si bien el texto dramático de Miembro del jurado data de 1992, es uno de esas obras que no pierde vigencia, ni en su escritura ni en su referencia a una realidad que, en lo esencial, no ha cambiado nada. Al contrario, sigue igual de candente. Por otro lado, el oficio del dramaturgo le ha dado el tratamiento que se merece: sin falsos sentimentalismos y planteando las preguntas que corresponden.

 

FICHA TÉCNICA

Autoría: Roberto Perinelli

Dirección: Corina Fiorillo

Escenografía y vestuario: Julieta Risso

Iluminación: Pablo Boratto

Música original: Rony Keselman

Fotografía: Fabián Pol

Diseño: Vega

Coreografía: Mecha Fernández

Elenco: Ernesto Claudio, Roberto Vallejos y silvina Bosco
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