TEATRO: BÉISBOL, a cargo de la Cía. ORTEUV

El elenco estable de la Organización Teatral de la Universidad Veracruzana, compuesto por una decena de actores veteranos (la única excepción es una joven a cargo, precisamente, del papel de la “juventud”), sorprendió al público argentino con la presentación de Béisbol, una pieza de David Gaitán que, en el debate posterior, mereció el calificativo –quizás un poco exagerado- de “postdramática”  por parte de uno de los integrantes de la troupe. Lo cierto es que la obra, una propuesta que se coloca por afuera del horizonte de expectativas del espectador promedio, bucea en varias poéticas y utiliza recursos de diversa índole para ofrecer un espectáculo siempre cambiante, aunque no siempre entendible o efectivo. De la autorreflexión –el béisbol como el acontecer teatral- al sketch lineal con estereotipos absolutamente obvios del final, de la utilización del azar como vehículo de improvisación al número musical, la parte más débil de este Béisbol es, precisamente, el texto. Una verdadera paradoja.

“Un grupo de viejos se reúne en el escenario con el asfixiante deseo de hacer una buena obra de teatro; al menos una, antes de morir. Debido a la desesperación por impregnarse en la memoria del público y la inminencia del final de sus vidas, están dispuestos a lo que sea con tal de ser recordados. Con más de 300 variables que pueden (o no) escenificarse cada noche, un batallón de débiles decide jugar béisbol”, sintetiza el programa de mano. Claro que lo que no se ve en escena es, precisamente, un grupo de “viejos”, ni de gente a punto de morirse (a pesar de la edad), como insistentemente plantea el texto de Gaitán, un joven de poco más de treinta años. No se trata de que tengamos o no la misma idea sobre la muerte que la que está en la base de la cultura mexicana, aunque esto pueda llegar a influir, es que la incongruencia que para nosotros significa ver personas/actores en plenitud hablando de su próximo deceso y su decrepitud, sumado a que, en un principio, el espectador no tiene pistas para decodificar aquello que sucede sobre el escenario, produce una ruptura que se suma a la que deliberadamente construye el espectáculo, lo cual causa más que un extrañamiento, cierto desinterés. La apelación a la vejez como motor es demasiado reiterativa y no está sustentada con suficiencia. Sin embargo, el procedimiento es efectivo cuando se vuelca decididamente al humor, como en el baile de las sillas de ruedas, uno de los mejores momentos. Entre los breves actos cuya interpretación es dejada al azar, el más destacable es el de los siete románticos, porque, más allá de la siempre eficiente actuación, se trata de un bello texto, muy bien coreografiado. Por lo demás, ciertos recursos no son para nada novedosos, como el reloj presidiendo la escena o la juventud y la vejez cruzando el escenario.

Mención aparte merece el debate moderado por Jorge Dubatti,  a quien le sobra oficio para sacar lo mejor de cada uno de los intervinientes y manejar los tiempos con eficacia para que el cruce sea dinámico y provechoso.

FUNCIONES: martes 4 y miércoles 5 de julio, 21 h. en CABA. Jueves 6 de julio en Banfield Teatro Ensable. Sábado 8 de julio en el Teatro Auditorium de Mar del Plata. Miércoles 12 de julio en el Festival de Teatro de Rafaela.

TRAILER

FICHA TÉCNICA

Dramaturgia y Dirección: David Gaitán

Escenografía: Tenzing Ortega

Iluminación: Martha Benítez (✝)

Diseño de vestuario: Mario Marín del Río

Diseño de movimiento: Ichi Balmori

Diseño de video: Salvador Ruiz

Musicalización y composición musical: Omar Medina

Diseño gráfico: Yannaí Delgado Martínez

Asistente de dirección: Yoruba Romero y Marisol Osegueda

Producción ejecutiva: David Ike

Elenco: Rogerio Baruch, Karla Camarillo, Jorge Castillo, Miriam Cházaro, Alba Domínguez, Juana María Garza, Félix Lozano, Héctor Moraz, Luz María Ordiales, Carlos Ortega.

 

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