CINE: [21] BAFICI (XIV – XV) COMPETENCIA INTERNACIONAL (5)

GOD OF THE PIANO (Israel, 2019)

Con una secuencia inicial fuerte, que bordea levemente lo inverosímil para ser absorbida enseguida por un relato bien construido, que saca de ella el mejor partido, el director israelí Itay Tal da inicio a un drama inusual pero intenso, bellamente musicalizado y sutilmente desarrollado.

Ana es una concertista cuya carrera se ha detenido, aunque para ella la música, como para toda su familia, no es solo una profesión, sino, sobre todo, una gran pasión, en su caso, algo exacerbada. Tan grande es su obsesión que, a punto de dar a luz, sigue tocando en el living de su casa como si nada hubiera pasado, aun cuando, en el interín, haya roto bolsa. Una vez en el sanatorio, todo parece haber ido bien hasta que una doctora  le comunica que, tras las pruebas de rigor, se ha determinado que su bebé es sordo. Desesperada ante una noticia que parece aniquilar todos sus planes, toma una drástica decisión. ¿Cuáles serán sus consecuencias?

Tal no elige el camino de la moralina, sino que pretende cavar profundo en un terreno de arenas más movedizas, donde no todo, o casi nada, está sujeto a control, por más obsesiva y controladora que pueda ser una madre. El film ahonda en sentimientos bien definidos, con sutileza, dejando de lado cualquier excursus que aleje del tema principal, ¿Qué estarías dispuest@ sacrificar para lograr aquello que deseas? y, en todo caso, ¿qué pasa cuando ese objetivo arrasa con todo, se convierte en un único y exorbitado deseo?

OJOS NEGROS (España, 2019)

Un film costumbrista sobre la infancia (o mejor, en este caso, la pubertad) y un pueblo. Fresco, pero no demasiado novedoso; bien filmado, pero con un encanto parecido al de tantos otros (sin ir más lejos, la más lograda Verano 1993, de Carla Simón [2017]).

No obstante estas limitaciones, el film de Marta Lallana e Ivet Castelo -con la colaboración de Iván Alarcón y Sandra García- conmueve por su simpleza y límpido sentimentalismo; su falta de artificios y su evidente autenticidad –no en vano la protagonista es la hermana de Marta; el pueblo, el suyo, y la mayor parte del elenco parientes lejanos-, cualidades que hacen que haya algo querible tanto en la historia como en el relato, algo del orden de lo genuino, que trasciende el hecho de que Lallana haya vivido, efectivamente, una amistad como la que describe la película, precisamente allí.

Un film intimista que avanza en base a pequeños gestos y emociones que es necesario descubrir.

FUNCIONES: 

Miércoles 10, Multiplex Belgrano 4, 20.15 horas

Jueves 11, Multiplex Belgrano 4,  15.10 horas

Sábado 13, Gaumont 1,  16 horas