TEATRO: LA REINA DE LA BELLEZA, de Martin McDonagh

UNA PIEZA FUERTE, UNA PUESTA QUE LE HACE HONOR

No es la primera vez que Oscar Barney Finn pone en escena LA REINA DE LA BELLEZA, del dramaturgo británico de origen irlandés Martin McDonagh. Quizás porque la pieza está ambientada en un pueblito de Irlanda, de donde es oriunda la familia del director; tal vez, simplemente, porque es una obra intensa, de una violencia sin límites, y, por lo tanto, un desafío para llevar al escenario en su justo punto, Barney Finn ya realizó una versión de la pieza veinte años atrás, poco después de su estreno en Galway. Ahora, según sus propias palabras, se encuentra más maduro para encarar el texto y, a juzgar por el resultado, sin conocer la realización anterior, se puede decir que es absolutamente cierto. Se trata de una puesta tradicional, pero para nada envejecida, que permite que la acción se desarrolle en un clima opresivo y de un impactante realismo, con una dirección actoral impecable que hace que los actores en los papeles principales no solo brillen sino den a sus criaturas un profundo humanismo y verdad.

LA REINA DE LA BELLEZA trata de la violencia intramuros, pero, también, de las últimas oportunidades; de la imposibilidad de romper los lazos que nos hacen mal – ya sea con la tierra natal, carente de futuro, o con aquellos que nos lastiman- y de las marcas que estas imposibilidades dejan grabadas a fuego. Con gran ironía y un humor negro sumamente agudo, McDonagh contrapone la idílica y pacífica vida campestre irlandesa del imaginario con la lucha doméstica sin cuartel por el poder que enfrenta a madre e hija en un ambiente donde se enseñorean el odio y la suciedad. Mag, una anciana de unos setenta años, vive con la cuarentona Maureen, quien no siempre la cuida como debiera, aunque parece tener sus razones. Con el tiempo irán develándose los secretos que pueden explicar esa perpetua violencia en la que ambas están inmersas y en la que es muy difícil identificar finalmente quién es el abusado y quién el abusador.

Con un lenguaje procaz, que no ahorra en epítetos soeces y crueles -no en vano se ha catalogado a McDonagh como un representante del teatro de la crueldad-, la obra constituye una perfecta muestra de una violencia que se desata en todos los aspectos de la vida y hasta llega a naturalizarse. Sátira de una sociedad que predica una cosa pero hace otra, es también una denuncia, si bien tangencial, de un capitalismo que engendra pobreza y falta de oportunidades.

Magistrales actuaciones de Marta Lubos y Cecilia Chiarandini.

FUNCIONES: VIERNES Y SÁBADOS 20 horas – Teatro El Tinglado- Mario Bravo 948 – CABA

FICHA TÉCNICA

Autor: Martin McDonagh

Versión: Fernando Masllorens y Federico González del Pino

Dirección y puesta: Oscar Barney Finn

Escenografía: Eduardo Spíndola

Diseño de iluminación: Claudio Del Bianco

Vestuario: Mini Zuccheri

Diseño musical Sergio Klanfer

Elenco: Marta Lubos, Cecilia Chiarandini, Pablo Mariuzzi y Sebastián Dartayete.