TEATRO: EL EQUILIBRISTA

Abrevando en la veta cómica, pero también en la emotiva –una eficaz; la otra conmovedora desde su sencillez- Mauricio Dayub cautiva a la platea con lo que sabe hacer muy bien: actuar. Una colección de diferentes personajes, en clave de humor, le sirven para desarrollar toda su ductilidad y destreza en la construcción de distintas personalidades, nada menos que una familia completa: abuelo, abuela, padre, tío… y también todos aquellos que quedaron del otro lado del océano (y ¿quién entre los espectadores no tiene parte de su historia allí?). Una galería tierna y  sorprendente gracias al texto que co-escribieron Patricio Abadi, Mariano Saba y el propio Mauricio, pero –sobre todo- a la impresionante puesta de César Brie, cuyo talento brilla por detrás, en cada uno de los recursos puestos en juego (algunos de los cuales, aquellos que sigan al director, sabrán reconocer). Es esta compleja dinámica escénica, conjugada con la sencillez de situaciones y personajes, uno de los principales motivos por los cuales la pieza deslumbra. Algo que tiene que ver con lo cotidiano mezclado con cierta nostalgia, que termina por acercarse certeramente a lo que somos, porque: ¿quién no tuvo un encuentro de amor o desamor, un  secreto de familia, un momento de gloria, sueños que cumplió o no cumplió?

EL EQUILIBRISTA 2

Hay mucho de autobiográfico en este texto que, inicialmente, había escrito Dayub en soledad; quizás por eso, resuene tan genuino todo cuanto se cuenta en escena  (la pieza está hecha en base a monólogos). Y vuelo, mucho vuelo, desde la consigna inicial: «El mundo es de los que se animan a perder el equilibrio», hasta esa anécdota en la que el protagonista creyó ver un platillo volador, y se puso a pensar…

Una pieza amable, que apela a los afectos y a un humor sin malicia. Una puesta mágica que crea casi casi de la nada.

Funciones: lunes y martes a las 21- Teatro: Chacarerean – Nicaragua 5565 – CABA

FICHA TÉCNICA

Dramaturgia: Patricio Abadi, Mariano Saba y Mauricio Dayub

Dirección: César Brie 

Intérprete: Mauricio Dayub 

Escenografía y vestuario: Gabriella Gerdellics

Luces: Ricardo Sica