ARTES ESCÉNICAS: AMOR DE CUARENTENA (segunda parte, después de la experiencia)

UN LOGRO A MEDIAS

Propuesta como “una experiencia sonora y visual” [i] AMOR DE CUARENTENA tiene lugar mediante la aplicación WhatsApp, una muy buena opción si se trata de superar la barrera que el aislamiento social impone a la experiencia propiamente teatral. A través de audios, música e imágenes, especialmente dirigidos al titular de la cuenta por la figura que éste previamente seleccionó entre un grupo de cinco actores, se va construyendo –a lo largo de dos semanas-  una presencia alternativa a la corporal, en este momento, vedada. El material compartido, la voz, las confesiones y recuerdos en el marco del encierro, son la sustancia con la que se busca conformar una vivencia signada por la intimidad, (re)estableciendo un vínculo amoroso entre la persona que los envía y aquella que los recibe.

El principal obstáculo a esta propuesta -de suyo muy original- radica, sin embargo, en aquello que la facilita: el medio. WhatsApp es de uso tan corriente que cualquier mensaje que no respete a raja tabla sus códigos suena artificial y, por lo tanto, crea distancia. El cariz de los textos y el tono particular que éstos proponen es esencial, pues, para que la recepción sea la deseada. Lamentablemente, es allí donde la experiencia propuesta por Loza y Cacace parece empantanarse, o, al menos, encontrar sus límites. Y esto es, fundamentalmente, debido a cierta inclinación literaturizante de los textos que lleva a que el intercambio, en lugar de construir intimidad, termine proponiendo una especie de personalísimo radioteatro, de entregas muy breves, que, por bucear sobre todo en el recuerdo, acaba creando un mundo demasiado fragmentado como para ser considerado, aunque sea fugazmente, propio por el receptor.

Frases como “acudo al poder de tu olvido” o “irrumpió tu recuerdo y modificó mi ser” son perfectamente asimilables en un escenario, pero resultan chocantes como un mensaje dejado espontáneamente por quien alguna vez fue tu pareja y ahora comparte sus sensaciones y recuerdos a medida que se le ocurren; vía WhatsApp pierden verosimilitud. Por supuesto, los actores pueden cubrir, de alguna manera, este “hueco” y así lo hace, por ejemplo, Leonardo Sbaraglia, a quien elegí como guía para este “viaje”. Su voz cálida y muy personal, la amplia gama de sus matices, logra darle entidad a este hombre que se comunica después de mucho tiempo con quien fuera su amor y hacer creíble todo cuanto dice, aunque es difícil que realmente el/la receptor/a considere que le está hablando especialmente a él/ella.

ENTRADAS POR ALTERNATIVA TEATRAL. UNA PARTE DE LO RECAUDADO SERÁ DONADO A LA CASA DEL TEATRO.

[i] Para conocer más acerca de la propuesta CLICKEAR AQUÍ