TEATRO: ROTA, DE NATALIA VILLAMIL

Una mujer sola, en apariencia frágil y quebrada por una historia que irá desganando de a poco, se halla en medio del escenario. El cuerpo menudo de Raquel Ameri –la talentosísima actriz que la encarna- está encaramado en una tarima y expuesto al escrutinio del público desde un principio; solo cuenta con su voz y sus gestos y movimientos corporales para hacernos comprender todo lo que ha padecido. Y por qué. El texto de Natalia Villamil nos pone inmediatamente en contexto a través de innumerables imágenes (quizás demasiadas) comparativas–el ambiente rural, la policía, la llaneza y el dolor de la protagonista-, pero no nos da detalles. Hay que seguir el proceso. La magnífica puesta de Mariano Stolkiner, con escenografía y vestuario de Magali Acha, hace el resto, potenciando cada una de las situaciones; llenándolas de sentido. ROTA es una travesía al corazón de una mujer, una hora llena angustia compartida. El texto ha sido ganador del primer concurso de mujeres del Instituto Nacional del Teatro, un bien merecido reconocimiento ya que la obra está atravesada por muchas de las temáticas que nos conciernen.

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Una madre transita el duelo por la pérdida de su hijo. La llaman “loca” (realmente, esta palabra es una constante en cuanto apelativos aplicados a mujeres se trata), pero ella lo único que quiere saber es cómo y por qué el muchacho -el niño que crio amorosamente y al que inculcó determinados valores – ha muerto en medio de circunstancias tan violentas. Cuál es su responsabilidad, qué faltó, cómo fue posible la debacle que lo llevó hasta ese punto donde ya no hubo otra salida. Cómo no “romperse” debatiéndose entre el amor y el rechazo por lo que hizo.

Natalia Villamil es psicóloga especializada en violencia. De ahí su pericia para construir el sustrato y la temática de esta pieza, que, si bien deviene de su experiencia, ha sido dotada de una fuerte impronta poética, además de una clara intencionalidad: la de llegar al público no solo como una muestra del dilema y el dolor que pueden acompañar a una mujer, sino, también, de la posibilidad de perseverar, de salir como se pueda –casi como un animal- de la situación en la que está entrampada.

Puesto que la forma teatral elegida por la autora es la de un largo monólogo, es fundamental la puesta de Stolkiner que dinamiza aquello que, de otra forma, podría ser monótono, cambiando ritmos y tonos, llenando de sentido cada signo. Las confesiones de la protagonista involucran desde la voz queda hasta el alegato a gritos, que se abre paso a través de una música estridente; desde la semioscuridad hasta el resplandor de los focos y el contante rojo neón de los “barrotes” que la rodean. La escena cambia constantemente y, por momento, parecería que se transforma en algo así como un dedo que no acusa, pero sí señala al espectador, con el fin de involucrarlo, sacudirlo y llevarlo a reflexionar. Quizás por esta razón, por este “viaje” que la obra propone, no es conveniente leer las muy detalladas reseñas que, de entrada, proponen un conocimiento completo del conflicto. Es mejor dejarse llevar al descubrimiento paulatino, tal cual lo plantea la autora.

FUNCIONES: SÁBADOS 20 HORAS – TEATRO EL EXTRANJERO – Valentín Gómez 3378 –CABA HASTA EL 26 DE NOVIEMBRE

FICHA TÉCNICA

Dramaturgia: Natalia Villamil

Dirección: Mariano Stolkiner

Música original y diseño sonoro: Rafael Sucheras

Diseño de luces: Julio López

Diseño de escenografía y vestuario: Magali Acha

Fotografía: Guido Piotrkowski

Producción ejecutiva: Eleonora Di Bello

Actriz: Raquel Ameri

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