TEATRO: CLANDESTINO MARACANÁ

La habitualidad, los conflictos que parecen ir en una dirección y esconden otra, la soledad, aquello que reúne y lo que separa, las ambiciones y las frustraciones encuentran su lugar entre la puerta giratoria de entrada de un bar y la vaivén que da a la cocina, a ambos lados de los dos mostradores (el que da al salón y el que sirve de pasaplatos), donde se desgranan todas las penas.