TEATRO: VEGETAL

CUANDO LA VIDA TRANSCURRE EN UN HOSPITAL

vegetal

Según Hans R. Jauss[1] toda recepción –y la crítica no es más que un modo específico de recepción- tiene que ver con el horizonte de expectativas del receptor; en el caso de un espectáculo teatral, con el conocimiento que el espectador tiene de los actores, el director, el género en el que se inscribe el texto, además del propio bagaje cultural y de vivencias. También, como sostiene Peter Burke[2], el título tiene gran importancia en la manera de “leer” la obra. No todos los espectadores tienen el mismo horizonte de expectativas, ni tienen siempre el mismo, y eso –en parte- explica las divergencias entre los críticos acerca de una determinada pieza y también por qué un mismo crítico no juzga con igual vara propuestas estéticas aparentemente similares.

En el horizonte de quien escribe, Vegetal venía precedida por el indiscutible talento de Claudio Pazos, su protagonista y autor, quien no defrauda en su composición de cuatro personajes: Julio, el hombre que ha caído en estado vegetativo luego de un gran desengaño, su padre, el hijo y una enfermera de terapia encargada de cuidarlo, el personaje más logrado y el que más tiene que ver con el planteo inicial del espectáculo: humor alrededor de un tema espinoso. Por lo demás, el clima que va construyendo el texto espectacular es más bien dramático a pesar del recurso a la música de Julio Iglesias –otro acierto indiscutible-, un aporte medular para la obra[3] que le otorga a personajes y situaciones algo de ese brillo nostálgico y artificial del ídolo de los 80 y 90’s.

La vida de Julio se detuvo y, mientras yace en la cama de un hospital -excelente ambientación de Jorge López-, para los demás sigue. Hay algo inevitablemente doloroso que sobrevuela el paso del tiempo y anida en la contraposición entre las cosas que pueden modificarse y las que no; entre los vínculos afectivos que permanecen y los que se rompen o transforman. Hay algo doloroso y profundo en esa reflexión que el actor y dramaturgo propone que para ser borrado requeriría de un humor mucho más negro y presente. Por eso mencionaba al comienzo el horizonte de expectativas, porque quien espera encontrar en Vegetal sólo pasos de comedia que le permitan reírse de las situaciones límites quizás se sienta defraudado. Tampoco hallará una obra que se regodee en el desconsuelo o la fatalidad, sino un planteo muy humano- matizado con canciones a las que Claudio Pazos presta su cálida voz y personalísima interpretación- sobre la vida y las ilusiones. Y el paso del tiempo. No en vano la promoción cita una frase de Séneca:

«No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho».

Sábados 21.30 hs –  Korinthio Teatro – Mario Bravo 437 – CABA

FICHA TÉCNICA

Dramaturgia y actuación: Claudio Pazos

Dirección: Pablo Razuk

Vestuario y Escenografía: Jorge López

Diseño de luces: David Seldes

Diseño de sonido: Rony Keselman

Asesoramiento coreográfico: Mecha Fernández

Diseño Gráfico: Marina Alonso

Fotografía: Romina Rooh

Prensa: Duche-Zarate


[1] Jauss, Hans R. (1986). Experiencia estética y hermenéutica literaria. Madrid: Taurus.

[2] Burke, Peter (2001).  Visto y no visto. El uso de la imagen como documento histórico. Barcelona: Ed. Crítica.

[3] A una de las canciones de Julio Iglesias hace referencia el subtítulo de Vegetal:  “Si me dejas no vale”